Conferencias en E.E.U.U.
Jacques Lacan
Instituto Tecnológico de Massachusetts

2 de Diciembre de 1975

Yo pienso que la estructura no tiene nada que hacer con la filosofía, que razona acerca del hombre como puede pero que pone en su centro la idea de que el hombre está hecho para la sabiduría. No tengo ninguna amistad, conforme al pensamiento de Freud, por la sabiduría. Yo no hago filosofía porque ella está muy lejos de ese alguien que se dirige a nosotros para que nosotros le respondamos por medio de la sabiduría.

He tratado de densificar, de formular algo concerniente a nuestra práctica, algo que sea coherente. Eso me ha llevado a elucubraciones que me atormentan mucho . Me ha conducido a una enseñanza que he sostenido con mucha prudencia. Pasé a la enseñanza porque me lo demandaron, Dios sabe por qué.

Es seguro que la práctica, después de Freud, se vehiculiza de modo tal que uno puede preguntarse si Freud creyó que él sobreviviría sólo por ella. Del modo que es tomada uno puede pensar que aquellos formados por la práctica misma tenían autoridad, para contar eso que se refería al analista. La pregunta a la cual he llegado -¿quién es capaz de ser un analista?- ha conducido a un cierto número de mi entorno a abandonarme (eso a continuación de la imposición de una encuesta: ¿cómo alguien, después de una experiencia analítica podía ponerse en situación de ser analista?

Eso me llevo bastante lejos como lo dije en mis precedentes conferencias en E.E.U.U.; no osaría llamar teoría a los puntos donde eso me ha llevado. ¿Existe una teoría del análisis? Si, ciertamente. No estoy seguro que yo tenga la mejor.

Después de haber reflexionado he distinguido dos fundamentos. En primer lugar la referencia al cuerpo. Uno puede darse cuenta por el análisis, que el análisis no aprehende del cuerpo más que lo que hay de más imaginario. Un cuerpo se reproduce por una forma. Forma que se manifiesta en que ese cuerpo se reproduce subsiste y funciona completamente sólo. No tenemos la menor reseña de su funcionamiento. Nosotros lo aprehendemos como forma. Lo apreciamos como tal por su apariencia. Los hombres adoran este apariencia del cuerpo humano. Ellos adoran en suma una pura y simple imagen.

Comencé a poner el acento sobre lo que Freud llama narcisismo, id est el nudo fundamental que hace que, para darse una imagen de lo que él llama el mundo, el hombre lo conciba como esta unidad de pura forma que para él representa el cuerpo. Es de la superficie del cuerpo que el hombre ha tomado la idea de una forma privilegiada. Y su primera aprehensión del mundo ha sido la aprehensión de su semejante.

Después él ha visto ese cuerpo, lo ha abstraído, ha hecho de él una esfera: la buena forma. Ella refleja la burbuja, el saco de piel. Mas allá de esta idea del saco envuelto y envolvente (el hombre ha comenzado por allí), la idea de la concentricidad de las esferas ha sido su primera relación a la ciencia como tal. En la ciencia griega vemos esta armonía de las esferas de la cual ahora uno se sorprende poco y acerca de la cual se puede decir con Pascal que ya no existe .

"El centro está en todos lados y la circunferencia en ninguna parte", dice Pascal. Eso no quiere decir que él tenga razón: el centro no está en ningún lado. Eso quiere decir que debemos aprehender algo de otro orden que el espacio esférico.

No es seguro que la imagen de la circunferencia sea la mejor representación de una esfera, y es así que fui llevado a abrir una vía, a saber que el círculo no es la imagen correcta de una esfera, es la imagen de una esfera cuando uno la secciona, es decir cuando se la pone en el plano.

La hoja de papel sobre la cual garrapateamos es muy sensible; no podemos hacer nada mejor que ponerla en el plano. Está puesta en el plano a medida que avanzamos en el mundo, tiende a deshilacharse como si esta superficie sobre la cual proyectamos todo lo que nos rodea tuviera agujeros.

Y el círculo se caracteriza por hacer agujero. Contragolpe: la idea matemática de la topología. En el mundo no hay sólo círculos. Pero estos círculos entre ellos pueden hacer nudo. Es por allí que comenzó la topología. Es por esos nudos que me fue posible enlazar con aquello que se refiere a nuestra experiencia.

Estos nudos, si hay consistencia cerrada, circular, representable de esos tres términos que he facilitado a partir de Freud:

Debemos darnos cuenta que lo que llamamos la lógica no tiene otro soporte que el logos. Lo extraño: no darnos cuenta tan mal y tan poco que esta lógica es circular. Esta lógica no se sostiene, no se sustantifica, más que por hacer círculo. El círculo vicioso, ese es el be-a-ba de la lógica.

Desde el momento que es desde el lenguaje que partimos es al lenguaje al que volvemos. Como, a partir de allí, nos imaginamos tocar un real que sería un tercer círculo si puede decírselo; lo que se nos escapa es que su forma sea circular.

De lo real que sea enteramente de lo real, eso ... Los primeros lineamientos de la ciencia muestran a lo real para el ojo humano como aquello que volvería siempre en el cielo al mismo lugar: las estrellas llamadas fijas (bien errados en tanto ellas giran y, si ellas giran, es porque somos nosotros quienes giramos). Eso no es evidente de entrada.

No hay otra definición posible de lo real que: es lo imposible. Cuando algo se encuentra caracterizado como lo imposible, está allí sólo lo real cuando uno se tropieza con lo real, este es lo imposible de penetrar.

Hemos soñado con que sea elástico. Es por ello que fuí llevado a escribir de otro modo el término existencia: ex-istencia. Eso que choca con algo y eso contra lo cual algo choca, son precisamente las otras consistencias.

Estos tres términos:

En todo caso esto es práctico. Esta es una cuerda, un hilo traído por mí. Me ha prestado servicio al menos en esta práctica. A estos tres círculos yo los nombro pero su orden no es indiferente. El colorearlos introduce una distinción, indica que son diferentes I, R, S, están destacados. Eso se ve por el hecho que están superpuestos:

El S pasa por debajo de los otros dos círculos. Todo ocurre como si los tres círculos fueran independientes. Entonces el círculo que los anuda debe: atrapar el círculo que está debajo / pasar dos veces por encima de I / volver a aquel que está por debajo para tomarlo pasando por debajo.


Figura 1

Pasaje por encima del que está encima por debajo el que está debajo, fundamental; esta figura 1 es exactamente la misma que la figura 2 para obtenerla basta tirar un poco del redondel S.


 
Figura 2

Sobre otro dibujo uno puede de los tres círculos hacer tres rectas.


Figura 3

La figura tiene cuatro círculos, figura 2, yo la llamo figura de la realidad psíquica y sigma es el síntoma. El síntoma es la nota propia de la dimensión humana. Quizás Dios tiene síntomas, pero su conocimiento es probablemente de orden paranoico. Un Dios que ha creado el mundo con palabras, uno se pregunta cual puede ser su consistencia.

La especificidad de la figura 2 es que eso hace círculo: sigma + S, lo que hace una nueva suerte de S. El síntoma hace tanto que forma parte del inconciente. La lingüística es lo que especifica aquello con lo cual interpretamos el síntoma.

Al interpretar hacemos circularidad con el sigma, damos su pleno ejercicio a lo que puede soportarse de lalengua, en tanto que el analizante de lo que da siempre testimonio es de su síntoma.

No hay mejor modo de marcar la pura diferencía que con el color; así en este anudamiento particular, el coloreado hace sensible que hay dos especies de nudo borromeo imposibles de confundir. Basta que haya un círculo que se rompa para que los otros dos estén libres, diferenciando el nudo de la cadena donde sólo la ruptura de un círculo del medio libera las extremidades. Es fácil darse cuenta que este nudo borromeo puede tener tantos círculos como se quiera. Me contento con cuatro.

El nudo de tres términos R, S, I, no tiene mas que a él. No nos podemos contentar con él, pues al no ser distinguibles estos tres términos podrían pasar por una nueva forma de imaginario, de real, hasta de simbólico: sin las matemáticas no nos daríamos cuenta que estos tres son trinitarios.

La Trinidad la reencontramos todo el tiempo. Especialmente en el dominio sexual. No es solo un individuo quien lo fija sino también otro; eso está marcado en la experiencia del análisis por las relaciones clínicas (clínicas, el analizante está sobre un diván, se trata de un cierto clinamen, conforme Lucrecio y los epicúreos en su nominalismo).

El pretendido misterio de la Trinidad divina refleja lo que está en cada uno de nosotros, y aquello que lo ilustra mejor es el conocimiento paranoico. Freud decía que el análisis era una "paranoia razonada" existe esta fase en el análisis .

Por ella sóla el análisis confirma que los mejores representantes de estas tres categorías, R, S, I, son locos. Los locos rigidos no dudan un sólo instante de estar en lo real.

Ello podría prestarse a bromas en lo concerniente a la divina Trinidad, porque la divina Trinidad no es tan loca (dingue) si dios-ingles (dieu-ingue). Es precisamente por eso que debe haber un cuarto término.

Síntoma e inconciente: tornillo sin fin ronda. Y no se llega jamás a que todo sea desreprimido, Urvendrangung hay un agujero. Esto es porque existe un nudo y algún real que permanece allí en el fondo.

 

Preguntas y respuestas:

1. Pregunta a Roman Jakobson.

De ellos viene de de illis. Dos de duo. El fonema está destinado a atrapar bruscamente al equívoco, ¿o esto es azar para la oreja francesa? ¿No es este equívoco (que es aquello sobre lo cual juega la interpretación) lo que hace círculo del síntoma con lo simbólico? Pues, interviniendo de un cierto modo sobre el síntoma, uno se encuentra equivocándose. ¿Hay una vertiente de la lingüística tratable como tal?. Esta sería la vertiente que es siempre aquello a lo cual un analista debe ser sensible: el fun.

Respuesta: Hay numerosos trabajos sobre este asunto, en particular sobre las lenguas indias. Jackson, especialista en afasias, ha escrito sobre el retruécano. Sólo las lenguas formalizadas (artificiales) no hacen retruécanos. Y la gramática tiende a actualizar el retruécano.

2. Lacan en el pizarrón.

¿La figura 1 es plana? Para el cuarto circulo es necesario perforar. Los nudos; eso se imagina y, más exactamente, eso no se imagina. Los nudos son la cosa ante la cual el espíritu es más rebelde. Esto está tan poco conforme al lado envuelto-envolvente de todo eso que mira al cuerpo que yo considero que romperse en la práctica de los nudos, es romper la inhibición. La inhibición: lo imaginario se formaría de inhibición mental. El significante no es el fonema. El significante es la letra. Sólo la letra hace agujero.

3. Pregunta del Sr.Quine. ¿La culminación del análisis es deshacer el nudo?

Respuesta: No, eso está firme. Se podría anticipar que si Freud demuestra algo es que la sexualidad hace agujero, pero el ser humano no tiene la menor idea de qué es eso. Una mujer se presentifica para el hombre por un síntoma; una mujer es un síntoma para el hombre.

4. ¿El alma? La única cosa que me parece sustantificar el alma es el síntoma. El hombre pensaría con su alma. El alma sería el útil del pensamiento. ¿Qué es lo que haría el alma con ese pretendido útil? El alma del síntoma es algo duro como un hueso. Nosotros creemos pensar con nuestro cerebro. Yo, yo pienso con mis pies, es sólo allí que yo encuentro algo duro; a veces yo pienso con los músculos de la frente, cuando me golpeo. He visto suficientes electroencefalogramas para saber que no hay sombra de un pensamiento.

5. ¿Los nudos tienen tres dimensiones? Exactamente. El more geométrico, el pensamiento geométrico desanda enteramente la realidad del espacio. Nosotros creemos conocer algo de la tercera dimensión a causa de la visión binocular, pero funcionamos siempre en dos dimensiones.

6.Pregunta del Sr.Quine. Los modelos sólidos nos dan una idea de la tercera dimensión. Es sólo la visión que le falta.

Respuesta: uno puede representarse la tercera dimensión por la esfera armilar, pero nadie ha pensado en esta figura:

Los modelos no nos ponen casi nunca en la tercera dimensión. Nosotros vivimos en cubos, pensamos estar en esferas. Nada menos seguro que el hecho de que tengamos un interior.

Los deyectos vienen quizás del interior pero la característica del hombre es que él no sabe que hacer con sus deyectos.

La civilización es el deyecto, cloaca máxima.

Los deyectos son la única cosa que testimonia que tenemos un interior.

 

Improvisación sobre el discurso analítico

2 de diciembre de 1975

S1 es eso por lo cual se representa al sujeto: una palabra, el parletre. Es en tanto que el sujeto dice cualquier cosa que eso va al lugar de la verdad.

El analista está encarnado por un semejante de (a) ; en suma él es producido por el decir de la verdad, tal como se hace en la relación S1 ------ S2. El analista es, de algún modo, una caída de ese decir y en tanto que tal, él hace semblante de "comprender" y es en eso que él interviene al nivel del inconciente.

La verdad está caracterizada por el hecho de ese S2 : el analista no dice mas que palabras; aquel que es supuesto saber algo, esto es el analista: pura suposición, seguramente.

Este S2, eso que el analista es supuesto saber jamás es completamente dicho, no es dicho más que bajo la forma de medio-decir de la verdad. Es por ese discurso analítico que yo hago la distinción entre lo que es enunciado y una suerte de medio-decir.

Es en tanto que el analista es esa semejanza de deyecto (a) que el interviene al nivel del sujeto es decir de lo que él está condicionado:

1. Por eso que él enuncia.

2. Por eso que él no dice.

El silencio corresponde a la semejanza de deyecto.

Traducción: Ana María Gomez

Texto original en francés publicado en "Scilicet 6/7", Ed. Du Seuil 1976, París.


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