Seminario 21 - Jacques Lacan
Los no engañados erran (Los nombres del padre)

Clase 1, del 13 de Noviembre de 1973

 

Y bien. Debí realizar algunos esfuerzos para que esta sala no fuera hoy ocupada por gente dando examen, y debo decir que se ha tenido la bondad de dejármela. Es evidente que resulta más que amable por parte de la Universidad París I haber realizado ese esfuerzo ya que finalizados los cursos de este año — lo que por supuesto ignoro— esta sala debió quedar a disposición de otra parte de la administración que se ocupa de canalizar a ustedes.

Entonces, igualmente, como la cosa no puede repetirse pasado cierto limite, hoy será la última vez que les hable, este año. Ello me fuerza naturalmente a cambiar de dirección, lo que no ha de retenerme ya que, en suma, siempre hay que terminar cambiando de dirección. No se muy bien cómo estoy metido aquí adentro, pues la Universidad, si ella es lo que les explico, quizás sea La mujer pero la mujer prehistórica, de la que ven que esta hecha de repliegues. Evidentemente, ella me alberga en uno de esos pliegues. No se da cuenta, y bueno. Cuando se tienen muchos pliegues no se siente gran cosa; de lo contrario, ¿quién sabe?, tal vez ella me encontraría molesto.

Por otra parte, apuesto lo que quieran que nunca se imaginarán donde, en qué he perdido mi tiempo — sí, perdido— en qué he perdido en parte mi tiempo después de haberlos visto aquí reunidos. Apuesto lo que quieran: estuve en Milán, en un congreso de semiótica. Es extraordinario, y, por cierto, me dejó un poco patitieso. Ello en el sentido de que es muy difícil, y justamente en una perspectiva universitaria, abordar la semiótica

Pero en fin, incluso esa falta, que allí yo haya — si puedo decir— advertido ... me expulsó, si puedo decir, sobre mí mismo, quiero decir que me hizo advertir que es muy difícil abordar la semiótica; por supuesto que no protesté, porque me habían invitado, como aquí, muy gentilmente, y no veo por que yo habría perturbado ese Congreso diciendo que el sema, en fin, no puede abordarse así, en crudo, a partir de cierta idea del saber, cierta idea del saber que ... que no está muy bien situada en la universidad. Pero medité sobre eso, y hay razones que quizá se deben justamente el hecho de que el saber de la mujer — ya que así he situado a la universidad— el saber da la mujer tal vez no sea del todo lo mismo que el saber del que aquí nos ocupamos.

El saber del que aquí nos ocupamos — pienso habérselos hecho sentir— es el saber en el cual consiste el inconsciente. Y con dicho tema quisiera concluir este año.

En suma, nunca me dediqué a otra cosa que a ese saber llamado inconsciente. Sí marqué el acento, por ejemplo, en el saber en tanto que el discurso de la ciencia puede situarlo en lo real, lo que es singular y cuya impasse creo haber articulado aquí, en cierto modo, la impasse de la que se asaltó a Newton en la medida sí que no haciendo ninguna hipótesis (1), ninguna hipótesis en tanto que él articulaba la cosa cientificamente, y bien, era muy incapaz, salvo por cierto en lo que se le reprocha, era muy incapaz de decir dónde se situaba ese saber gracias al cual el cielo se mueve en el orden conocido, es decir, sobre el fundamento de la gravitación. Si acentuó ese carácter en lo real de cierto saber, esto puede parecer estar al lado de la cuestión en el sentido de que el saber inconsciente es un saber con el que tenemos que vérnoslas. Y en este sentido se lo puede llamar "en lo real".. 

Es lo que trato de soportarles, de soportarles este año, de ese soporte de una escritura que no es cómoda ya que es la que me vieron manejar más o menos habilmente en el pizarrón bajo la forma del nudo borromiano. Y en ello quisiera concluir este año, volviendo sobre ese saber y diciendo cómo se presenta. Cómo se presenta, yo no diría totalmente en lo real, sino en el camino que a lo real nos conduce.

Asimismo, es preciso que vuelva a partir de lo que igualmente me fue presentificado en este intervalo, es decir, que hay unas curiosas personas que continúan en cierta sociedad llamada internacional' que continúan operando como si todo cayera de su peso. A saber, que eso podría situarse, y en un mundo que estaría hecho de cuerpos, de cuerpos a los que llaman vivientes — por cierto que no hay razón para llamarlos así— , que están sumidos en un medio al que llaman "mundo" y todo eso, en efecto, por qué rechazarlo de un golpe?.

Sin embargo, lo que surge de una práctica basada en la ex-sistencia del inconsciente debe asimismo permitirnos despegar de esa visión elemental que es, no diría la del Yo (moi), aunque esté atestado de ella, pues he leído cosas directamente extraídas de cierto Congreso efectuado en Madrid donde por ejemplo se cae en la cuenta de que el mismo Freud dijo cosas tan enormes como la que voy a decirles que el Yo es otra cosa que el inconsciente; evidentemente no se ha señalado que sea otra cosa; hay un momento en que Freud rehace toda su tópica, como se dice está la famosa segundo tópica que es una escritura simplemente, que no es otra cosa que algo en forma de huevo ... y que es tanto más sorprendente que tenga esa forma de huevo cuento que lo que se sitúa allí como el Yo viene al lugar donde en un huevo, en fin, o más exactamente en su yema, sobre lo que llaman el vitelo, está el lugar del punto embrionario. Esto resulta por cierto muy curioso y acerca la función del Yo a aquella donde en suma va a desarrollarse un cuerpo, un cuerpo que sale el desarrollo de la biología nos permite situar, en las primeras morulaciones, gastrulaciones, etc. la manera en que se forma.

Pero el cuerpo — y en eso consiste Ia segunda típica de Freud ese cuerpo está situado por una relación con el Ello, que es una idea extraordinariamente confusa; como Freud lo articula, es un lugar, un lugar de silencio. Es lo principal que dice de él. Pero el articularlo así no hace más que significar que lo que supuestamente es Ello, es el inconsciente cuando se calla. Ese silencio es un callar.

Y no hay aquí poca cosa; es por cierto un esfuerzo, un esfuerzo en el sentido — un sentido quizás algo regresivo con relación a su primer descubrimiento— en el sentido. digamos, de marcar el lugar del inconsciente.

Esto no dice sin embargo qué es el inconsciente, en otras palabras, para qué sirve. Aquí, él se calla. Es el lugar del silencio. Queda fuera de duda que esto es complicar al cuerpo, al cuerpo en tanto que en tal esquema es el Yo quien en esa escritura en forma de huevo resulta representarlo.

¿Es el Yo el cuerpo? Lo que torna difícil reducirlo el funcionamiento del cuerpo es justamente el hecho de considerarse Que en este esquema no se desarrolla sino sobre el fundamento de ese saber, de ese saber en tanto que se calla y que toma en él, mi dios, lo que es menester llamar su alimento.

Lo repito, es difícil quedar enteramente satisfecho con esa segunda tópica. Porque lo que sucede, lo que encontramos en la practica analítica es algo que parece presentarse de une manera muy diferente, a saber: ese inconsciente con relación a lo que acoplaría tan bien el yo al mundo el cuerpo a lo que lo rodea, lo que les daría esa suerte de relación que uno se obstina en pretender natural; con relación a él, el inconsciente se presenta como esencialmente distinto de esa armonia digamos la palabra: disarmónica. Lo largo de inmediato, y por que no hay que poner el acento. Si damos su sentido, el sentido efectivo que tiene en Ia práctica, la relación con el mundo es por cierto algo de lo que no es posible no sentir de inmediato que, con relación a esa visión en cierto modo simple del intercambio con el entorno, el inconsciente es parasitario. Un parásito del que parece que cierta especie entre otras se adapta muy bien, pero ello so lo en la medida en que afiche especie no experimente los efectos a los que es preciso enunciar por lo que son, es decir, patógenos. Quiero decir que esa feliz relación, esa relación pretendidamente armónica entre lo que vive y aquello que lo rodea, está perturbada por la insistencia de ese saber, un saber sin duda heredado; no es casualidad que él está allí, y el ser hablante, para llamarlo como yo lo llamo, el ser hablante lo habita pero no sin toda clase de inconvenientes.

Entonces, si es difícil no hacer de la vida la carácterística del cuerpo, porque esto es poco más o menos todo lo que podemos decir de el en su condición de cuerpo, de todos modos el está allí y parece defenderse. ¿Contra que?: contra ese algo con el que es difícil no identificarlo, es decir, lo que resta de ese cuerpo cuando ya no tiene la vida.

Tal es la causa de que en inglés se llame al cadáver "corpse" y en cambio cuando vive se lo llame "body". Pero el hecho de que sea el mismo, en fin, parece satisfactorio, digamos, materialmente ..., en fin, se ve bien que lo que resta de él es el desecho y ... y si es preciso concluir de ello que la vida, como decía Bichat, es el conjunto de las fuerzas que resisten a la muerte, este es un esquema, a pesar de todo, un poco grosero; no dice en absoluto cómo se sostiene la vida, y a la verdad, a la verdad hubo que llegar muy tarde en Ia biologia para obtener la idea de que la vida es otra cosa —esto es todo lo que podemos decir de ella— otra cosa que el conjunto de las fuerzas que se oponen a la resolución de, cuerpo en cadáver. Hasta diría más todo lo que puede haber que nos permite esperar un poco otra cosa, a saber. en cuanto a que es la vida, nos lleva asimismo hacia una concepción muy diferente, de la cual este año trate de colocar algo al hablarles de un biólogo eminente, Jacob, de su colaboración con Wolman, y de lo que por otra parte mucho más allí — por aquí intenté darles una idea de ello— de lo que mucho más allí encuentra ser lo que podemos articular acerca del desarrollo de la vida y especialmente éste al que el biólogo arriba: que gracias al hecho de que pueden mirar un poco más de cerca de lo que se hizo hasta ahora, Ia vida se soporta de algo de lo cual' en lo que a mi respecta, no voy a adelantarme y decir que se Parece a un lenguaje y .., y hablar de los mensajes que estarían inscriptos en las primeras moléculas y que tendrían efectos evidentemente singulares, efectos que se manifiestan en Ia manera en que se organiza toda clase de cosas que van desde las purinas a toda clase de construcciónes químicamente localizadas y localizables, sino que, en fin, hay ciertamente un descentramiento profundo que se produce y de una manera de la que es por lo menos curioso que venga a remarcar que todo parte de algo Articulado, puntuación incluida.

No quiero extenderme sobre esto, pero después de todo está bien, porque de ningún modo asimilo esa especie de clasificación descriptiva de que se sirve la biología a lo concerniente al lenguaje ... contrariamente e esa suerte de júbilo que parece haber impregnado al lingüista que se encuentra con el biólogo, le estrecha Ia mano y le dice: "estamos en lo mismo"

Creo que conceptos como, por ejemplo, el de "estabilidad estructural"' pueden, por así decir, dar otra forma de presencia al cuerpo. Porque finalmente lo esencial es no solamente cómo se las arregla la vida consigo misma para que se produzcan cosas capaces de ser vivientes, sino que además el cuerpo tiene una forma, una organización y una morfogénesis, lo cual es otra manera también de ver las cosas, a saber, que un cuerpo se reproduce.

De todos modos no es similar la manera como en el interior eso se comunica, si puede decirse. Noción de comunicación, pues, en la que se resume la idea de los primeros mensajes gracias a los cuales se organizaría la sustancia química; es otra cosa, otra cosa.

Aquí entonces nos es preciso dar el salto y advertir que en una experiencia privilegiada se dan signos, que hay un orden que debe distinguirse no de lo real sino en lo real; y que él se origina, se originaliza por ser solidario de algo que, pese a nosotros, si puedo decir, es excluido de este acceso de la vida del que no nos damos cuenta — sobre ello quise insistir este año— : que la vida lo implica imaginariamente. si puede decirse. Lo que nos sorprende en este hecho, hecho al cual adhirió verdaderamente Aristóteles, el de que sólo el individuo cuenta verdaderamente, es que sin saberlo él supone allí el goce. Y lo que constituye el "uno" de ese individuo es que para toda clase de signos — pero no signos en el sentido en que yo lo entendía recién, signos que da ese experiencia privilegiada que yo situaba en el análisis, no lo olvidemos— hay signos, signos en su desplazamiento, en su moción, de que él goza. Y con ello Aristóteles no le cuesta mucho hacer una ética, es que él supone a Hedoné — Hedoné no había recibido el sentido que más tarde recibió de los epicúreos— el Hedoné de que se trata es lo que pone al cuerpo en una corriente que es de goce. No puede hacerlo sino porque él mismo está en una posición privilegiada pero como no sabe cuál como no sabe que pienso así el goce porque el es de la clase de los amos, en fin, sucede que va igualmente a ello, o sea que sólo aquél que puede hacer lo que quiere,— sólo ése tiene una ética. Si.

Ese goce está evidentemente mucho más ligado de lo que se cree a la lógica de la vida. Pero lo que descubrimos es que en un ser privilegiado — tan privilegiado como Aristóteles lo era con relación al conjunto de lo humano— en un ser privilegiado, esa vida, si puedo decir, se varía (se verie) o incluso se avería (s'avarie), se avería al punto de diversificarse, ¿en qué?. Y bien, de esto se trata, precisamente se trata de los semas, a saber, de ese algo que se encarna en lalengua. Pues es preciso resolverse a pensar que lalengua es solidaria de la realidad de los sentimientos que ella significa. Si hay algo que nos lo hace tocar verdaderamente, es justamente el psicoanálisis. que impedimento (empechement) (2), como dije en una época en mi seminario sobre la angustia — lamento que después de todo no este ya aquí, a vuestra disposición— que impedimento, turbación (emoi), turbación tal como la he precisado, — turbación es retiro de una potencia— y que embarazo (embarras) sean palabras que tienen sentido, y bien, sólo lo tienen vehiculizadas sobre las huellas que abre lalengua. Por supuesto, podemos proyectar así esos sentimientos sobre animales. Sólo les haré observar que si podemos proyectar impedimento, turbación, perplejidad sobre animales es únicamente sobre animales domésticos. Si podemos decir que un perro está turbado, perplejo o impedido en algo, es en Ia medida en que se encuentre en el campo de esos semas y esto por nuestro intermedio.

Entonces, al menos quisiera hacerles sentir lo que implica la experiencia analítica. Es que cuando se trata de esa semiótica, de lo que constituye sentido y de lo que comporta sentimiento, y bien, lo que esa experiencia demuestra es que de lalengua, tal como la escribo, procede lo que no vacilare en llamar la animación, y por qué no, saben bien que no los fastidio con el alma; se trata de le animación en el sentido de un revolver, de un cosquilleo, de un rascado, de un furor; para decirlo todo la animación del goce del cuerpo. Y esa animación no es nuestra experiencia, no proviene de cualquier parte. Si el cuerpo, en su motricidad, esta animado en el sentido que acabo de decirles, a saber, el de la animación que da un parásito — la animación que quizás doy yo a la universidad, por ejemplo— y bien, eso proviene de un goce privilegiado distinto del goce del cuerpo; por cierto que hablar de él produce más bien perplejidad, porque decirlo así es risible, y no por nada es risible porque hace reír pero esto es muy precisamente lo que situamos en el goce fálico.

El goce fálico es aquél que aportan, en suma los semas.

Puesto que hoy — ajetreado como estuve por el Congreso de semiótica— me permito pronunciar la palabra sema ... no es que con ella me quede, ustedes comprenden, pues no busco complicarles la vida; no busco complicarles la vida y sobre todo no busco hacerlos semiólogos, dios sabe adónde podría llevarlos tal cosa. Los llevará además al lugar en que estén, es decir, no los sacará de Ia universidad. Sólo que de esto se trata. El sema no es complicado, es lo que constituye sentido. Todo lo que constituye sentido en lalengua muestra estar vinculado a la ex-sistencia de esa lengua, a saber: a lo que esta fuera del asunto de la vida del cuerpo; y si hay algo que intente desarrollar este año ante ustedes — espero haberlo hecho presente, pero quién sabe— es que en la medida en que dicho goce fálico, dicho goce semiótico se sobreagrega al cuerpo. hay un problema. Les propuse resolver tal problema — si es que existe una completa solución— resolverlo simplemente con la comprobación de que esa semiósis resbaladiza consquillea el cuerpo en la medida — que les propongo como absoluta— en la medida en que no hay relación sexual.

En otras palabras, en ese conjunto confuso que sólo el sema, el sema una vez que se lo he despertado un poco a la existencia, es decir, que se lo ha dicho como tal, es por allí que ... es en la medida en que el cuerpo, el cuerpo hablante, habita esos semas que encuentra el medio de suplir el hecho de que nada, nada aparte de eso lo conduciría hacia lo que nos hemos visto forzados a hacer surgir con el término "otro", que habita lalengua y está hecho para representar, justamente, lo que sigue: que no hay con el compañero, el compañero sexual, otra relación que por intermedio de aquello que constituye sentido en lalengua.

No hay relación natural. No es que si fuera natural se la podría escribir, sino que justamente no se la puede escribir porque no hay nada natural en la relación sexual de ese ser que es menos ser hablante que ser hablado.

Que imaginariamente, por tal causa ese goce del que ven que al presentarlo como fálico lo he calificado de manera equivalente como semiótico ..., porque evidentemente me parece en todo grotesco imaginar a ese feto en el órgano masculino; al menos así es imaginado en el hecho que revela la experiencia analítica. Signo también ciertamente, de que en ese órgano masculino hay algo que constituye una experiencia de goce que está aparte de los otros. No sólo está aparte de los otros sino que los otros goces lo ..., el goce que el es, bien fácil de imaginare saber; que un cuerpo está hecho para que se tenga el placer de levantar un brazo y después el otro y después hacer gimnasia y saltar y correr y tirar y hacer todo lo que se quiera. Bien. Resulta al menos curioso que sea alrededor de ese órgano que nazca, en fin, un goce privilegiado.

Porque la experiencia analítica nos muestra que alrededor de esa forma grotesca se pone a pivotear esa suerte de suplencia, de suplencia que he calificado como lo que en el enunciado de Freud está marcado por el privilegio, si puede decirse, del sentido sexual, sin que verdaderamente se haya percatado — aunque también esto le cosquilleaba a él y lo entrevió, casi lo dijo en Malestar en la civilización— a saber, que el sentido no es sexual sino porque el sentido sustituye justamente a lo sexual que falta.

Todo lo que implica su empleo analítico del comportamiento humano es lo que eso supone no que el sentido refleje lo sexual sino que lo suple. El sentido, hay que decirlo, cuando no se lo trabaja, es opaco. La confusión de sentimientos es todo lo que lelengua esta hecha para semiotizar. Y por eso todas las palabras están hechas para ser plegables en todos los sentidos.

Entonces, lo que propuse — lo que propuse desde el comienzo de esta enseñanza, desde el discurso de Roma— es acordar la importancia que ella tiene en la práctica analítica, al material de lalengua.

Ciertamente, el lingüista se encuentra de entrada totalmente intraducido a esa consideracion de lalengua como teniendo un material; el conoce bien ese material, es el que está en los dicciónarios, es ... el léxico, la morfología también, en fin, el objeto de su lingüística, por último. Hay alguien que naturalmente está a cien codos por encima de semejante Congreso, el que les dije ... Es Jakobson; él ha hablado un poquito de mí, al margen, no de entrada en su discurso sino inmediatamente después. Tuvo a bien precisar que la aplicación que yo hice de Saussure — yo sabía bastante de la cosa para saberlo, sin embargo— , de los estoicos y de San Agustin, por qué no, no retrocedo ante nada ... Bueno ... Lo que por cierto toma de Saussure simplemente, y de los estoicos, bajo el término de signatum, ese signatum es el sentido y también resulta importante el acento que puse sobre el signans ...

El signans tiene el interés de que nos permite operar en el análisis, resolver —aunque como todo el mundo no seamos capaces de tener un pensamiento a la vez— pero por ponernos en ese estado púdicamente llamado de "atención flotante", que hace que justamente cuando el partícipe, el analizante, emite un pensamiento, podemos tener otro muy diferente. Es una feliz casualidad de la que brota un relámpago ... y justamente de aquí puede producirse la interpretación.

Es decir que a causa del hecho de que tenemos una atención flotante, oímos lo que el analizante ha dicho, a veces simplemente debido a una especie de equívoco, es decir, de una equivalencia material. Nos percatamos de que lo que ha dicho podida ser — nos percatamos porque lo padecemos, podía ser oído todo de través. Y es justamente al oírlo todo de través que Ie permitimos advertir de donde emergen sus pensamientos, su semiótica propia. Ella no emerge de otra cosa que de la ex-sistencia de la lengua. Lalengua ex-siste, ex-siste en otra parte que en lo que él cree ser su mundo. Lalengua tiene el mismo parasitismo que el goce fálico con relación a todos los otros goces, y es ella lo que determina como parasitario en lo real lo que tiene que ver con el saber inconsciente

Es preciso concebir lalengua, y por que no hablar del hecho de que lalengua estaría en relación con el goce fálico como las ramas con el árbol. No por nada — pues sin embargo tengo mi pequeña idea— no por nada les hice observar que respecto de ese famoso árbol del comienzo, aquél de donde se toma la manzana, cabría preguntarse si el mismo goza igual que cualquier otro ser viviente. Si les he dicho esto no es totalmente sin razón, por cierto, y entonces digamos que lalengua, cualquier elemento de lalengua, es con respecto al goce fálico una brizna de goce. De allí que extienda sus raíces tan lejos en el cuerpo.

Bien, entonces, de donde hay que partir es de esta fuerte afirmación la de que el inconsciente no es un conocimiento. Es un saber, y un saber en tanto que yo lo defino por la conexión de significantes. Primer punto. Segundo punto: es un saber disarmónico que de ningún modo se presta a un matrimonio feliz, un matrimonio que sería feliz, lo que se halla implicado en la noción de matrimonio; esto es lo enorme, lo fabuloso. ¿Quien conoce un matrimonio feliz? Pero en fin, pasemos ...

Sin embargo, el nombre está hecho para expresar la felicidad, y es el que se me ocurrió para ... para decirles lo que podría imaginarse acerca de una buena adaptación, como se dice el encaje de algo que... que haría, en fín, que lo que les dije acerca de la vida, de Ia vida del cuerpo en aquel que habla, podría juzgarse como un justo, un noble intercambio entre ese cuerpo y su medio, como se dice, su welt (3) de morondanga.

Estas observaciones tienen su importancia histórica, pues como han de ver — ustedes, que me sobrevivirán— todo lo que comenzó a balbucearse en biología da la impresión de que la vida no tiene nada de natural, de que es una cosa loca; prueba de ello es que se le enchufó la lingüística ... !Qué enormidad! Reservará sorpresas, esta vida, cuando se haya dejado de hablar como estorninos, o sea de imaginarse que la vida se opone a la muerte. Es absolutamente chiflada esa historia. Pero ante todo, ¿que sabemos de ella?, ¿quién está muerto?. El mundo inanimado, como decimos, pero esto porque de él hay otra, otra concepción del alma que la que ahora les representaba, a saber, que el alma ... ¡es una ridiculez ! (c'est un cra be).

En el punto en que nos hallamos es paradójico, y digo esto por que he leído un papelito que se emitió en el último congreso de la Sociedad de Psicoanálisis, que testimoniaba algo, por lo menos, paradójico que para lo que estoy rechazando, a saber, que haya conocimiento, que haya la menor armonía entre lo que uno sitúa por el goce, el goce corporal, con lo que lo rodea, bueno ... no hay más que un lugar donde puede producirse ese famoso conocimiento — un lugar en mi opinión— y no lo adivinarán nunca: en el mismo análisis.

Es posible decir que en el análisis puede haber algo que se asemeja al conocimiento, y encuentro testimonio de ello en el hecho de que propósito del papelito del que les hablo, donde se trató del sueño, es absolutamente maravillosa la inocencia con que se confiese. Hay una persona-de la que no me asombra en absoluto que se trate de ella pues al menos recibió un último retoquecito que yo le di en otro tiempo— que ve reproducirse — y en realidad todo está centrado alrededor de esto— en uno de sus sueños una nota, una nota, propiamente hablando, semántica — a saber, que sólo está verdaderamente allí como notado, articulado, escrito—, ve reproducirse en uno de sus sueños una nota semántica del sueño de un paciente. Tiene mucha razón cuando pone "conocimiento" en su título.

Al fin de cuentas no es sorprendente que a esa especie de puesta en co-vibración, co-vibración semiótica, se la llame, púdicamente, transferencia. Y también hay mucha razón para no llamarla sino así, me parece bien. No es el amor, pero si el amor en el sentido ordinario. El amor tal como uno se lo imagina.

El amor es evidentemente otra cosa. Pero en cuanto a la idea que uno se hace del amor en fin, no la hay mejor que en esa suerte de conocimiento analítico. No estoy seguro de que ... de que esto lleve lejos; además, esto explica que toda la experiencia analítica quede empantanada. No es de eso que deberá tratarse. Debe tratarse de elaborar, permitir a quien llamo el analizante elaborar, permitirle elaborar ese saber inconsciente que es en él como un chancro. No como una profundidad, como un chancro! Esto es otra cosa, por cierto, otra cosa que el conocimiento. Y evidentemente le hace falta una disciplina un poco distinta que una disciplina filosófica. 

Hay una cosa de Cocteau — porque de cuando en cuando no veo por que escupiré sobre los escritores, en fin, más bien son menos tontos que los otros; hay una cosa de Cocteau que se llama el Potomak, donde creó algo de lo que no voy a ponerme a decirles que es, "Los Eugenios", pero también están allí los "Mortimer". "Los Mortimer no tienen más que un sólo corazón", y esto se representa en un dibujito donde tienen un sueño en común. Es alguien del gEnero de ... de mi psicoanalista de recién, el que no nombré; entre el analizante y el analista ocurre como entre los Mortimer. No es frecuente ni siquiera entre las personas que se aman, tener el mismo sueño. Esto es muy notable, y prueba la soledad de cada uno con aquello que surge del goce fálico.

Como sólo nos queda un cuarto de hora, al menos quisiera hacer alqunas observaciones sobre el alcance, porque esto pareció sorprender a un compañero que está allí en primera fila; le solté la cosa así, durante una cena, y tuve la sorpresa de ver que lo llenaba de placer. Entonces me di cuenta hasta que punto me explico mal (risas). Porque yo les había escrito en el pizarrón E de x. barra, no phi de x. lo que quiere decir "es preciso que haya uno que diga 'no' al goce fálico", gracias a lo cual, y solamente gracias a lo cual están todos los que dicen "si". Puse a ustedes frente al hecho de que hay – debí prestar a confusión— hay otros entre quienes ... entre quienes no los hay que digan "no"; sólo que esto tiene la curiosa consecuencia de que entre esos otros no hay en absoluto quien diga "si". Tal es la inscripción, la tentativa de inscripción en una función matemática de algo que usa cuantores, y no hay nada de ilegitimo — no quiero pleitear hoy porque ya no tenemos tiempo— no hay nada de ilegitimo en esa cuantificación del sentido.

Esa cuantificación corresponde a una identificación; la identificación corresponde a una unificación. ¿Que les escribí en otro tiempo?: que en las fórmulas de los cuatro discursos un S 1 viene a fijarse, viene a puntuar en un S 2. ¿Que es un S 1?: un significante, como la letra lo indica. Lo propio de un significante — es un hecho de lengua contra el que nada se puede— es que todo significante puede reducirse al alcance del significante 1. Y es en su condición de significante 1 ... pienso que recuerdan mis pequeños paréntesis, S 1, S 2 entre paréntesis y había unos S 1 que se metían delante, etc., para expresar la cuestión, la cuestión qué yo defino por hacer que el significante sea lo que domine en la constitución del sujeto. "Un significante es lo que representa a un sujeto para otro significante.

Entonces, toda letra x cualquiera que sea quiere decir este 1 como indeterminado. Es lo que se llama en la función, en sentido matemático, el argumento. De allí partí para hablarles de la identificación.

Pero si hay una identificación, una identificación sexuada, y si por otra parte les digo que no hay relación sexual, ¿que quiere decir esto? Esto quiere decir que no hay identificación sexuada más que de un lado. Es decir, que todos estos enganches llamados "funcionales" de la identificación, deben ser puestos — y aquí el compañero de marras manifestó su viva satisfacción, porque se lo dije así, fundamentado; en cambio a ustedes los dejé en la confusión— todas esas identificaciones están del mismo lado. Esto quiere decir que sólo una mujer es capaz de hacerlas. ¿Por qué no el hombre?, pues observaran que digo "una mujer" y después digo "el hombre". Porque el hombre, tal como lo imagina la mujer — es decir, la que no existe, es decir una imaginación de vacío— el hombre está torcido por su sexo. A diferencia de una mujer que puede hacer una identificación sexuada ... Ella no tiene incluso sino que hacer eso, ya que es preciso que pase por el goce fálico, que es justamente lo que le falta.

Les digo esto porque podría salpicarlo con una localización de mis cuatro enganches. A de x — la A invertida, por cierto— , A de x phi de x, ¿que quiere decir esto para la mujer, ya que han podido creer que con esto lo que yo designaba era a todos los hombres?. Quiere decir la exigencia que muestra la mujer — es patente— de que el hombre sea todo de ella. Comienzo por aquí porque es lo más extraño. Es propio de la naturaleza de la mujer, de la naturaleza de su amor, el ser celosa. Cuando pienso que de aquí a diez minutos tendré que explicarles también qué es el amor. IEs fastidioso estar urgido hasta tal punto!

Pero finalmente, si. El "no-todas" del que inscribí la otra relación en phi de x, si, por la cual ese mismo amor, el amor de que se trata y que pongo aquí de este modo, gEnerosamente, integro del lado de las mujeres, al menos habría que poner allí a un pederasta, eh!. Quiero decir que es no-toda que ella ama. Le queda un pedazo para ella de su goce corporal. Eso quiere decir A de x tachado, el notodismo.

Y después, E de x, la ex-sistencia. La ex-sistencia de x que por una nada — porque lo dije aquí, bien claro— es aquél donde se sitúa dios.

Es preciso ser más moderados. Quiero decir no hacerse ilusiones con esa historia de dios —desde la época en que se usa— y además no es porque hay saber en lo real que estamos forzados a identificarlo con dios.

Les propondré otra interpretación. 

E de x phi de x tachado es el lugar del goce de la mujer, que esta mucho más ligado al decir de lo que se imagina. Hay que aclarar que sin el psicoanálisis al respecto yo sería un novato, como todo el mundo; lo que me parece importante señalar es el vínculo del goce de le mujer con la impudencia del decir. No dije el impudor. La impudencia es enteramente otra cosa. Y la E de x phi de x tachadas ambas, sí, es aquello por lo cual la mujer no existe, es decir, aquello por lo cual su goce no podría basarse en su propia impudencia.

Les lanzo esto así, y debo convenir con que ... los encuentro pacientes, ¿verdad?. Son mazazos que doy a vuestras chifladuras. Pero en fin, como estoy un poquito urgido, al menos quisiera concluir en el hecho de que el inconsciente como saber disarmónico es más extraño en una mujer que en el hombre. Es extraño que les diga una cosa así, pues ¿que puede resultar de esto?. Lo que resultará es que al menos está el lado mujer. No por ser más extraño no es extraño también en el hombre. Y le es más extraño a ella porque le viene del hombre, del hombre del que recién hable, del hombre que ella sueña. Porque si dije que el hombre ex-siste, precisé bien que ello es en la medida en que resulta el más chancrado (chancré), ahuecado (échancré), por el inconsciente. Pero una mujer conserva, por así decir, un poquitito más de ventilación en sus goces. Ella está menos ahuecada (echancree) contrariamente a la apariencia. Y con esto quisiera terminar.

Quisiera terminar con esto que he extraído de Peirce, quien advirtió que la lógica aristotélica es una lógica puramente predicativa y clasificatoria. Entonces se puso a meditar alrededor de la idea de la relación o sea lo que es de manera perfecta, lo que cae de su peso, lo que es pan comido, pan comido concerniente no al enganche funcional a un sólo argumento que acabo de darles por ser el de la identificación que remite la cosa a la cavidad de la mujer, se puso a meditar alrededor de x, R -R mayúscula, signo de una relación ideal vaciada, no dice cuál— R mayúscula e y. Una función de dos argumentos.

A partir de lo que acabo de enunciar hoy, ¿que es la relación Saber?. Hay una cosa muy astuta apuntada en Peirce; como ven, se rendir homenaje a mis autores cuando encuentro en ellos un hallazgo, se los atribuyo; se los atribuyo así, y también podría no hacerlo ... En otro tiempo hablé de metáfora y de metonimia y todos se pusieron a gritar bien fuerte con el pretexto de que yo no dije de inmediato que se lo debía a Jakobson; Como si no debiera saberlo todo el mundo. En fin, quienes gritaron fueron LaPlanche y Lefevre-Pontalis. En fin, que recuerdo, hay que decirlo si lo que les digo hoy está fundado, el saber no tiene sujeto si no es puesto por la conexión de dos significantes. No tiene sujeto sino suponiendo que uno no sirve más que como representante del sujeto ante el otro. No obstante, hay algo bien curioso aquí, que si escriben la relación xRy, en este orden, de ello resulta que x está relaciónado (relaté) con y. De la relación, podemos soportar lo que se expresa en la voz activa o pasiva del verbo. Pero esto no cae de su peso. No porque haya dicho que los sentimientos son siempre recíprocos — pues así me expresé en otro tiempo ante personas que como de costumbre no entienden nada— , lo que digo no es que porque se ama se es amado. Jamás me atreví a decir semejante cosa.

La esencia de la relación, si en verdad algún efecto vuelve al punto de partida, quiere decir sencillamente que cuando se ama, se está atrapado, enamorado. Y cuando el primer término es el saber, aquí tenemos una sorpresa el saber es perfectamente idéntico, en el nivel del saber inconsciente, al hecho de que el sujeto es sabido. A nivel del sentido en todo caso, esto resulta absolutamente claro. El saber es lo que es sabido.

Tratemos de extraer algunas consecuencias lo que finalmente nos muestra el análisis es que la llamada transferencia, es decir, lo que recién llamé el amor, el amor corriente, el amor sobre el cual se asienta uno tranquilamente y después basta de historias no es completamente igual a lo que se produce cuando emerge el goce de la mujer. Pero que quieren ustedes, esto se los reservo para el año próximo. Por ahora intentemos comprender que lo que el análisis ha revelado como verdad es que el amor — el amor del que acabo de hablar— se dirige al sujeto-supuesto-saber. Mientras que lo inverso de aquello sobre lo cual interrogué a la relación de saber, sería que el compañero en este caso es llevado por esa especie de moción, en fín, que calificamos como amor. Sí.

Pero si la x de la relación que podría escribirse como sexual es el significante en tanto que conectada al goce fálico, también hay que sacar la consecuencia correspondiente. Y es ésta si el inconsciente es lo que les dije .. y de cuyo soporte hoy les hablé, o sea un saber, todo lo que quería decirles este año a propósito de los no incautos que yerran, es que quien no está enamorado de su inconsciente, yerra.

Esto no dice nada en absoluto contra los siglos pasados. Ellos estaban tan enamorados como los otros de su inconsciente, y por lo tanto no erraron. Simplemente, no sabían a dónde iban, pero que estaban enamorados de su inconsciente, lo estaban. ¡Se imaginaban que eso era el conocimiento!. Porque no es necesario saberse enamorado de su inconsciente para no errar. Hay que dejarse hacer, ser su incauto.

Por primera vez en la historia les es posible, a ustedes, errar, es decir, negarse a amar a vuestro inconsciente. Porque, en fin, saben ustedes, que es un saber, un saber fastidioso.

Pero es quizás en ese andar (erre) — ustedes saben, esa cosa que tira allí cuando el novio se deja botar— que podremos apostar a encontrar lo real, un poco después; advertir que el inconsciente quizás sea disarmónico, pero que tal vez nos lleva un poco más a ese real que a la muy poca realidad que es la nuestra, la del fantasma; que tal vez nos lleva más allá, al puro real.


Referencias

(1) Alusión al aforismo newtoniano "Yo no hago hipótesis".

(2) En el seminario aquí citado (La Angustia, inédito), Lacan introduce una diferenciación entre inhibición, síntoma y angustia (comentando la obra homónima de Freud), a nivel de tres planos, que son la dificultad, el síntoma y el sujeto. En la primera clase de dicho seminario comienza a desarrollar este cuadro:
donde el orden del movimiento se delinena en forma vertical y el de lo Dificultad en forma horizontal. En la continuación del seminario Lacan irá despejando las X que aparecen asimismo en el cuadro. A su vez, Lacan ofrece ciertas indicaciones acerca del sentido con que deben entenderse algunos de los terminos que emplea, otorgando predominio -a tal fin_a sus respectivas etimologías. Nuestra traducción de esos términos responde en lo posible a las indicaciones mencionadas. Así, hemos vertido émoi por "turbación" y embarras por "embarazo"; sólo en el segundo de estos casos la etimologia castellana coincide con la francesa.

(3) En alemán en el original.


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