Clase 9
8 de Mayo de 1979

LACAN:
Voy a pasar la palabra a Alain Didier-Weil.

A. DIDIER-WEIL: No voy a solicitarles que sean indulgentes con lo que voy a intentar de decirles, pero al menos sí que tengan en cuenta el que es un trabajo que ha sido preparado en la prisa, incluso en la precipitación, dado que el Dr. Lacan me solicitó hacerlos partícipes del mismo ayer. Entonces tengan en cuenta que esto no tiene verdaderamente la calidad de un escrito. Y voy a intentar transmitirles pues, voy a intentar rendirles cuenta del encuentro, diría, de dos enseñanzas, aquella que recibo de Lacan y la del diálogo analítico.

Doble encuentro en el que me ha sido necesario muy largo tiempo reparar en qué y de qué modo las elucubraciones que se encontraron se impusieron a mi en el marco del diálogo analítico, en qué finalmente eses elucubraciones eran por una parte inscribibles sobre el grato cuyos re cursos, debo decirlo, no han terminado de asombrarme, y por otra parte inscribiéndose inscribían, como voy a intentar mostrárselos, una relación articulada entre la topología y el tiempo, es decir volvían a encontrar finalmente el tema del seminario de este año.

En la ocasión, esa articulación entre topología y tiempo que he sometido al Dr. Lacan, se soporta en una localización —de la cual voy a intentar rendirles cuenta ahora— de una dialéctica de la palabra del sujeto hablante en tanto que habitado, diría, por un cierto ritmo temporal, ritmo de tres tiempos como el vals, que exigiría finalmente que el sujeto tenga que contar hasta tres para decir una palabra.

Ese ritmo de tres tiempos, voy a intentar transmitirles la forma en la cual él me parece inferibie de la existencia de tres Superyó, representando cada uno sincrónicamente en la estructura y diacrónicamente, una etapa necesaria de franqueamiento para que advenga la palabra.

Voy a anunciar en principio, si les parece, la bandera antes que la demostración propiamente dicha, y provisoriamente pues adelanto lo que voy a intentar sostener: es que habría un primer superyó del cual la función sería ordenar al sujeto "no dirás una palabra", un segundo superyó del cual la función sería enunciar "no dirás dos".,. —ustedes ven, es fácil— y un tercero del cual la función sería "no dirás tres".

Entonces, en la medida en que en el marco de una sesión de seminario me parece arduo de exponer esa noción punto por punto, yo,., es necesario seguramente tomar un hilo; la idea que se me ocurrió para volver a entrar en esa historia es apoyarme en un pequeño apólogo de Freud, y ese pequeño apólogo es éste que tomó Freud en la Traumdeutung, la primera vez por otra parte que introduce el término "censura", que es ese ancestro del superyó, y en la Traumdeutung si ustedes quieren remitirse a ella, está después del comentario que Freud hace del "Sueño del tío José".

Enonces este apólogo es el siguiente. Si quieren, ese apólogo va a permitirme intentar mostrarles en qué la división del sujeto es inferible de una división del superyó. En este apólogo, Freud compara el superyó, el censor, con un soberano que reinaría sobre sujetos, y sujetos que estarían en posición de rebelarse, de sublevarse contra un ministro devuelto impopular, causa de revuelta,

Lo que señala Freud de inmediato, es que los sujetos tienen a su disposición su revuelta y tienen un saber elemental; el rey, el censor, está en una posición de un saber de otra estructura, dado que la posición del rey es la siguiente: es que él sabe que debe contar con la opinión pública, pero sabe que debe hacer como si esa opinión pública no contara para él, es decir que, si quieren esquemáticamente, la revuelta estalla con los gritos "Abajo el ministro..".

Lo que dice Freud en un primer momento, él dice, y bien, helo aquí; el censor para apaciguar la revuelta, funciona como alguien que no consideraría que esos sujetos estén representados como sujetos por ese significante: "Abajo el ministro..¡"; y hace pues como si esos sujetos hablantes no existieran como tales, sin que —no obstante—sea eso una provocación —eso es importante— y responde, se podría decir, con un mensaje invertido, siendo esa respuesta el hacho de que promueve al ministro a una distinción superior, es decir que responde en el límite, si ustedes quieren, con "Arriba el ministro..¡".

He escrito esto allí, sobre esos gratos, ustedes ven, estoy en el punto (I): el sujeto dice una primer palabra, La primer palabra, estamos en la célula elemental del grato, una primer palabra "Abajo el ministro..;". A esa primer palabra el superyó, diría, responde —dado que el superyó es acomodaticio (est bon prince) se podría decir. Es acomodaticio dado que dice: "una palabra, pasa, por una palabra, paso, de acuerdo, pero no insistes...", es decir por una palabra eso va, pero no una segunda.

Y la estrategia del superyó es de... es por eso que ustedes ven, el superyó, he escrito esa respuesta del superyó utilizando la inversión del estado inferior yoico, es decir lo que introduce el campo de la denegación, en la medida en que la censura está aliada con el yo(moi) en ese nivel. Y el mensaje invertido que consiste en escribir aquí "Arriba el ministro..;", elevo al ministro, y bien, tiene por efecto —señala Freud— suspender el mensaje del sujeto cuando decía "Abajo él ministro¡" del efecto de esa respuesta del superyó; el mensaje va a ser interrumpido y el sujeto va a cerrar el pico.

Debo decirles que Freud no llega más lejos que ese pequeño apólogo, pero tiene el mérito al menos de mostrar que esa estrategia, si lo escribe así, es que ella se revela operante, como la experiencia lo enseña. Y ¿en qué es operante, en qué esa respuesta de la censura tiene el poder de interrumpir el mensaje del sujeto ?.

Una serie de puntos. Si quieren, clínicamente pueden reparar en que la comminación de la censura tiene esto de particular' eso puede evocarles que en su conminación el mandato superyóico tiene esto de partí calar: oponerse al comandante que seria un comandante con galones, es que el mandato superyóico no representa al sujeto para otro significante, en oposición al comandante de división que, si da una orden, por mis feroz que fuese y aunque quisiera aproximarse a la orden superyóica, no lo con sigue.

Si se suscriben a la orden del comandante de división, diría que es no en tanto que están desubjetivizados, es por ejemplo para no tener problemas, para obtener vuestro permiso; pero si obedecen a la conminación superyóica, es que están en esa posición que me decía de un modo muy pertinente un analizante: ¿qué es lo que hace que ante algunos que encuentro, que me dicen una palabra, por tonta que sea eventualmente, estoy en la imposibilidad radical de contradecir, es imposible decir no ?

Bueno. Dicho esto, lo que es necesario —eso es el primer punto— lo que es necesario comprender es que como se los decía, dado que, lo ven, en el fondo la censura ha dejado pasar una primer palabra, Lo importante es comprender que: por una vez eso pasa, pero no insista. No insista quiere decir: no exagere con eso, y sienten allí que ese "no insista" es la raíz misma de esa dimensión que coge al sujeto, que es aquella de la angustia del ridículo,

Observen en torno suyo, escuchen, obsérvense ustedes mismos: generalmente la angustia del ridículo, la angustia de parecer bolado, de parecer idiota, incluso de parecer feo, no es otra cosa finalmente que la obediencia a esa idea: "¡No insistes, cállate, serías ridículo..!".

Y efectivamente el sujeto, en ese momento, se desdice y cuando se desdice de ese modo, cuando se retracta, está en la posición de culpabilidad más intensa, y tiene razón para estarlo dado que la culpabilidad es eso: es ceder a la responsabilidad, es decir a la aptitud de responder. 

Otro punto si quieren: a la censura que ha dejado pasar una palabra, pero que no quiere que una segunda palabra sea dicha, es decir que no quiere que ese primer dicho sea sostenido por un segundo dicho, en el fondo es todo lo que la enseñanza del sueño nos evidencia... observen por ejemplo ese ejemplo que ha sido comentado por Lacan en "Las formaciones del inconsciente", ese sueño que conocen pienso: una analizante sueña con la palabra "canal", retomo no el sueño en detalle, sino la significación; al final de la interpretación del sueño, revela que la palabra "canal", ella quiere decir con eso a Freud: "sus teorías me hacen desternillar de risa, no son serias".

La censura deja pasar la palabra "canal", Lo que ella no deja pasar, es que el sujeto diciendo "canal" reconozca que si se sostuviera en esa palabra, es decir que si se viera desde donde hablaba, eso lo pondría en posición de decir a Freud: "sus teorías me divierten, no son serias". Y eventualmente se podría pensar que si ella hubiera dicho a Freud en el marco de una sesión "sus teorías, de lo sublime a lo ridículo, no hay más que un paso", si ella se lo hubiera dicho, habría hacho la economía de ese sueño.

Pues la censura como lo ven, no queriendo que la primer palabra sea confirmada por una segunda palabra, eso a lo que la censura pone obstáculo, es que el sujeto encuentre en él el punto te más allá desde donde puede sostener el primer dicho que adelantó.

Otro punto decisivo que quiero subrayar antes de ir más lejos, es que el sujeto habiendo dicho una palabra, no pone en duda que es un sujeto hablante. La censura va a tener otra estrategia: cómo aquel no tiene dudes, ella va a tomar, diría, el sesgo de volver al sujeto dudoso; dudoso, es decir que el sujeto es puesto en posición, de insistir, de ser confrontado, diría, con otro que está en posición de sospecharlo. 

¿Cual es la diferencia entre —si ustedes quieren— un sujeto "sospechado" o un sujeto ''supuesto" ? Y bien, diría que un sujeto supuesto es un sujeto que es eventualmente supuesto poder sorprenderles; un sujeto sospechado, al contrario, es un sujeto del cual fundamentalmente nada sabría sorprender viniendo de él, dado que se tiene respecto del sujeto sospechado una prevención, una presunción más exacta mente, una presunción y que nada de él sabría sorprender: por más que diga, eso será integrado en alguna parte y no tendrá nada de sorprendente.

Si ustedes quieren, verán en eso que estamos muy próximos, este censor, está muy próximo del "no-incauto" del cual nos habló Lacan en su tiempo, está muy próximo porque está en la posición: "No me tendrás, no me la haces, por más que digas sé donde situar lo que tienes que decir, y en esa posición de desconfianza, de sospecha, te vigilo, no seré sorprendido".

Lo verán, desemboco allí sobre un punto totalmente fundamental, es que una de las funciones decisivas de la censura —es un punto que en mi opinión no ha sido bastante retenido— es precisamente —al considerar a ese prevenido que es el sujeto para ella— prevenir toda posible sorpresa viniendo de él y en particular —eso está textual en Freud dice Freud, que una de las funciones de la censura es despojar de su intensidad lo que llama el significante de alto valor psíquico, y ese significante de alto valor psíquico en torno del cual voy a centrar este trabajo es — se los señalo de pasada— el significante que es la causa del sueño.

Es este significante que el sujeto ha encontrado durante la jornada y con el cual habiendo sido confrontado quedó sin chistar, boquiabierta, insolvente y con el espíritu de escalera que carácteriza a ese sujeto que se retira y no ha podido responder, le es necesario el tiempo de incubación del día y no llega a responder más que por la noche con la ayuda de un sueño, con ese significante que —diría momentáneamente— lo ha desconcertado antes de poder ver más de cerca de qué se trata.

El problema de la censura, es que su función es sobre todo prevenir al sujeto contra el hecho de que pueda acceder a ese estado de fading, de anonadamiento (sidération) por ese significante de alto valor psíquico, que es pues despojado de su eficacia.

Todavía una palabra de este censor; pueden imaginar, o de este "no-incauto", lo es en la medida en que el hecho de no poder ser sorprendido necesita en él el desarrollo —creo que es posible decirlo— de una inteligencia importante dado que tendrá respuesta para todo, nada sabría sorprenderlo.

Ahora voy a permitirme continuar ese apólogo que Freud había comenzado, y a hacer un poco de ficción. Se está allí (II): no insista. Efectivamente el sujeto desistió, no ha insistido bajo el efecto de lo que acabo intentar decir. Ahora si ustedes quieren, nada nos impide imaginarlo: ¿cuales son las condiciones que permitirían a la primer palabra dicha por el sujeto, es decir "Abajo el ministro..;", cuales serían las condiciones que harían que ese "Abajo el ministro .;" vuelva, es decir sea retomado ?

Entonces allí se podría, pero paso algunas coses, pero se podría detallando las coses mostrar por cara] proceso el sujeto accedería al saber o a la engañifa que es aquella del censor. Pero digamos por el momento, si les parece retengamos esta idea, es que en un momento dado, luego de un tiempo digamos, de borramiento (effacement) del sujeto, de silencio, se produce una segunda palabra por la cual el sujeto retama su revuelta, es decir "Abajo el ministro...¡", pero ven, esa segunda palabra no se escribe sobre el grato de la misma forma, es decir en el mismo lugar, es decir que eso puede ser la misma palabra, pero no es la misma palabra porque está situada topológicamente te un modo totalmente diferente,

Entonces ¿cual es el impacto de esa segunda palabra, de esa reanudación de la revuelta, cual es su impacto ? ¿Qué es lo que ocurre cuando se sitúa en ese piso superior del grato, es decir cuando retama el hacho de que se haya desdicho y que no se desdice en un primer tiempo ? Es el comienzo de la perseveración.

Si ustedes quieren, diría que hay dos elementos que concurren a la producción de esa segunda palabra, diría en principio: hay la reanudación de la insistencia de repetición, es decir de la producción de ese más allá desde donde el sujeto puede responder de su primer dicho; y luego hay de inmediato el hecho dé que esa relación de orden imaginario con el censor, que toma como punto de apoyo el odio del perseguidor y que representa un punto de apoyo para el sujeto, si quieren, en esa relación especular del "No me tendrás, no me harás callar, soy yo quien tendrá la última palabra", hay esa dimensión en esta reanudación igualmente,

Ahora, una vez que la palabra ha sido dicha, ocurre algo totalmente importante que es la cosa siguiente: una vez que la palabra una segunda vez ha sido dicha: "!Abajo el ministro...¡", lo que ocurre, es que el censor que decía "No lo dirás dos veces", el censor está en posición, iba a decir, de ser censurado, pero en todo caso, el censor, se pasa a otra, es decir que el censor ante esa posición, su vocación de censor, su función no tiene va lugar de ser, y creo que se puede adelantar allí qué el censor está objetivamente anonadado (sidéré).

Que el censor esté anonadado objetivamente, si ustedes quieren, se traduce por el hacho de que el sujeto está entonces deshabitado por la censura que lo deshabita literalmente, y ese vacío que se hace en él por el hecho de que la censura lo deshabita, es el sujeto que recibe de ella el contra-golpe (contre-coup), el contragolpe debido a que aquella está anonadada. 

Tomemos un ejemplo si quieren, un ejemplo muy tonto; por ejemplo en las etapas de la revolución francesa, cuando luego de los primeros amotinamientos, una mañana el pueblo de París se enteró que su décimo-sexto censor había huido a Varennes, había abdicado, estaba anonadado Michelet cuenta en las Memorias que durante algunas horas de aquella mañana, el pueblo de París estaba literalmente como anonadado, es decir sin voz, debido a que bruscamente la consistencia del otro que estaba allí para sostener una relación persecutoria, de censor desapareciente (disparaissant), el sujeto del golpe es el que recibía el contragolpe, y el contragolpe que llamo del anonadamiento. Me explicaré luego sobre esta palabra adelantada.

Lo que va a producirse, es que en el vacío que se produce por el anonadamiento de la censura, en ese vacío, en ese momento, en ese vacío va a dejar el campo al surgimiento efectivamente de algo nuevo, radicalmente sorprendente y asombroso que es, como se los he escrito sobre el grato, la voz que Lacan ha llamado en alguna parte "mugiente" (magissante) del "Che vuoi?", es decir que la censura está anonadada.

El contragolpe de ese anonadamiento forma lo que llamo, en el modo en el cual presento las cosas esta mañana, el tercer Superyó va a hacerse oír, es decir que en ese vacío constituido en ese momento, el sujeto oye este "Che vuoi?" y lo que aparece como totalmente nuevo, es que este "Che vuoi?" ya no tiene más la consistencia de un censor persecutorio, este "Che vuoi?" no es alguien que responde, que da respuestas como un censor, dado que la respuesta enigmática, radicalmente enigmática y sorprendente —pero cuando digo sorprendente (étonnante) es en el sentido fuerte, es necesario escuchar ahí la palabra trueno(tonnerre)— es que este "Che vuoi?" da una respuesta que es una pregunta: "Che vuoi?" .

Entonces ven que él surgimiento de este "Che vuoi?" del cual el origen es el significante del Otro, que está en relación con el significante del Nombre del Padre —pero intentaría tal vez sostenerlo mejor dentro de un momento— del cual diría que en ese momento todo ocurre como si ese significante del Nombre del Padre cayera (chutait) en lo Real, que él tendría ese efecto... funciona en ese momento, ese "Che vuoi?", como ese significante de alto valor psíquico que Freud pone en la raíz de la causa del sueño, y este "Che vuoi?" pone al sujeto en ese momento en posición de sostener su deseo con otras coordenadas que aquellas por las cuales lo sostenía cuando por ejemplo había retomado su re vuelta aquí (III), sino como punto de apoyo, un perseguidor que, si era inconsciente, estaba cuando menos articulado a la estructura del yo (moi), dado que la censura y el Yo trabajan en colaboración.

Pues lo que se puede decir, lo que diría, si ustedes quieren, del surgimiento del "Che vuoi?", es que la cuestión que es reenviada al sujeto es : "Bueno, acuso recibo del hacho de que has insistido y ahora, ¿qué es lo que vas a hacer..?", "es decir que esta insistencia vas a poder sostenerla por una tercer palabra..?, les que una tercer palabra va a permitirte encontrar las coordenadas para articular una tercer palabra, un tercer significante, que hará que a esta insistencia, la trasmutes en perseverancia..?"

Perseverancia, entiendan allí la "Perseverare diabolicum" que Freud había señalado de un modo absoluto en su compulsión de repetición que había calificado de demoníaca. Ven que es todo lo contrario del censor que, él, estaría en posición de decir "Por una vez, paso, 'errare humanum est"', el error no es grave, una palabra,; allí donde eso deviene grave es si la insistencia se trasmuta en perseverancia.

Ahora algunas palabras si quieren sobre el efecto de ese signicante anonadante que es el "Che vuoi?". Es localizable, ese significante anonadante, en numerosos escritos de Freud, es localizable en la Traumdeutung pues, pero sin que Freud haya creado un lazo entre sus diferentes manifestaciones. En la Traumdeutung lo sitúa detrás del sueño, en particular el dé la "monografía botánica", lo sitúa como ese significante de alta intensidad psíquica causa del sueño.

Es situado igualmente desde el comienzo en el primer capítulo de la "Psicopatología de la Vida Cotidiana", el primer ejemplo, el ejemplo de "Signorelli" que está fundado sobre la represión (refoulement) del significante "Herr" —señor—, ese significante "Herr" se puede decir, encarna en tanto significante del padre muerto, encarna esta cuestión del "Che vuoi?" que Freud en ese ejemplo —todas las palabras lo evidencian— se empeña en no escuchar; pero dado que Freud es Freud ocurre que eso no cae en las mazmorras, y que va a rescatarlo, recuperarlo y articularlo en su propio nombre finalmente, y hace de ello un escrito.

Es localizable igualmente, ese significante anonadante, en los chistes, cuando Freud señala que la dialéctica por la cual la carcajada sobreviene, él la describe luego, una dialéctica que llama "anonadamiento y luz"; en un primer tiempo, el oyente recibe la palabra, y antes de estallar de risa, antes de que la metáfora cumpla su trabajo, hay un tiempo de anonadamiento donde el sujeto está en suspenso.

El término de Freud para calificar ese significante anonadante que —no digo que esta palabra "anonadante" (sidérant) es la mejor traducción, es la traducción que es propuesta por— Marie Bonaparte y Nathan en el "Chiste y su relación con el inconsciente", es la traducción del término "Verbluffong"; he aquí lo que el dicciónario... el catálogo de palabras que el dicciónario da sobre Verbluffung: fulminado (foudroyé), asombrado (étonné), anonadado (sidéré), desconcertado (interloquó), aterrado (atterré), estupefacto (stupéfié), aturullado (abasourdi), en fin, ven por esta constelación de significantes, hay la noción de una posición subjetiva por la cual el sujeto estaría atacado de imbecilidad o quedaría sin palabras.

Y ven que tres direcciónes de este asedio se imponen finalmente para ese significante. Diría que una primera dirección designa la naturaleza de lo que va a manifestarse al "parl'être", que es el surgimiento de una manifestación inesperada de lo Real: por lo sidéreo (sidéral), por el trueno (tonerre), por el rayo (foudre), el sujeto se encuentra asombrado (étonné), fulminado (foudroyé), anonadado (sidéré).

Una segunda dirección que reagrupa significantes que evocan la respuesta del sujeto a esa manifestación de lo Real por la cual el sujeto, consiste, en caer del lugar Simbólico en el cual se sostenía equivocadamente entre dos significantes, para caer de un modo unívoco como este jirón (loque) que es el objeto a en lo Real, y esos significantes nos dicen, que entonces el sujeto cae desde la nubes desconcertado, como un andrajo (loque). ¿Dónde cae efectivamente? Cae allí donde se cae, en tierra: está aterrado.

Y la tercera dirección que se impone de este asedio, es señalar el momento de inmovilidad, de imbecilidad estúpida a la cual es reducido el sujeto una vez fijado en tierra, dado que, si quieren, allí son los términos de estupor (stupeur), estupidez (stupidité), estupefacto (stupéfié) que en el antiguo francés quiere decir paralizado, quienes califican esta imposibilidad de desplazamiento por la cual el cuerpo, no más que las palabras, no pueden ser dicho, por lo que el sujeto queda interdicto.

Bueno, ven que luego de este "Che vuoi?" temible, ocurre que el sujeto puede abdicar. Tiene todavía tiempo, es el caso de Freud cuando el "Herr" terrorífico surge en un primer tiempo; y luego se encuentra poder insistir y prolongar su insistencia, y al desafío del "Che vuoi?" no le queda más que una voz, la articula y la articula aquí (IV). Es, ustedes ven, lo he marcado, en ese momento que el sujeto por tercera vez dice: "¡Abajo el ministro...¡"

Esa tercera vez, es siempre la misma palabra, pero espero hacerles sentir que incluso si es la misma palabra, no es del todo la misma palabra, es decir que está situada en otras coordenadas totalmente distintas de aquellas que le han hecho decir "Abajo el ministro..¡" nº 1, "Abajo el ministro.,;" n°2. , en esto que interviene... hay esa inversión del "Che vuoi?" del cual la fórmula es "¿Qué quieres.?" (Que veux-tu?) , esa inversión que parte de aquí al nivel de la Demanda donde el sujeto está en posición de preguntarse: "Me pregunto lo que quieres y. ." (Je me demande ce que tu veux et..) ...contiguo, llegando hasta el fantasma: " lo que es 'je' .." (ce qu'est je).

Ven que a nivel del fantasma hay dos flechas divergentes y que el franqueamiento es posible con la producción de esta tercer palabra escrita por Lacan S (A) (SIMBOLO), y que la producción de ese significante, tercer palabra, tiene esto de absolutamente enigmático, diría que es la palabra más riesgoso que hay, dado que es una palabra que incita a algo radicalmente enigmático porque empeña al sujeto a no desistir va más de su insistencia, pero fundamentalmente a no desistir de una promesa en cuanto a su deseo , una promesa que tiene esto de enigmático: es que ella no es un juramento que tiene un contenido explícito, ella es promesa de no sabe qué, sino simplemente sostener ese deseo sin saber incluso lo que es. Ven que se llega pues al término de esos esquemas con la idea de que tres tiempos internos deben ser franqueados para que el sujeto articule la palabra que en la existencia empeña su ser. Tal vez sumariamente se pueda ver una metáfora de esa cifra 3, en el hecho de que una representación espontáneamente en el teatro, por ejemplo, se anuncia por "toc-toc-toc" , los tres golpes, por el hecho de que también incluso sin que ustedes cuenten con vuestros dados, si ustedes se anuncian en la puerta de alguien, harán "toc-toc-toc.." sin contar, eso se hace sólo .

Ahora ... ven que me he permitido calificar los superyó, he hablado del segando, del tercer superyó, me he permitido calificar el segundo superyó como fascinante, el superyó del "Che vuoi?" como anonadante dado que me parece que hay un cierto número de razones, no voy a tener el tiempo de desarrollarlos verdaderamente aquí, pero hay un cierto número de razones que nos autorizan a señalar que el superyó procede de la estructura de una mirada (regard), Por mirada no es necesario entender algo que tenga una relación cualquiera con el órgano de la visión.

Por mirada entiendo algo tal como Lacan lo articula en el Seminario XI, en donde muestra que un sujeto puede estar bruscamente bajo la mirada del Otro en tanto que sorprendido en el bosque o al acecho; es un ruido o un crujido que se imponen a él como la dimensión de una presencia mirante (regardante) que no tiene nada que ver con el problema de la visión Nada ilustra mejor por otra parte esa encarnación de la mirada , que por ejemplo los filmes de Fritz Lang donde pone tan a menudo en escena a ciegas, ciegos que precisamente encarnan de un modo inmejorable esa presencia superyóica (surmoique) de la mirada.

Entonces vuelvo, dado que he dicho al comienzo que pensaba que se podían aislar tres superyó. El primer superyó que me parece aislable, lo llamo superyó medusante (médusant), superyó fascinante, superyó anonadante, Superyó medusante: ven allí, lo he ilustrado de hecho, ese superyó medusante diría : "Ni una palabra..;" (I), y si ustedes quieren , pienso que se lo pueda encarnar en el modo más elemental del grato de Lacan, es decir que las dos líneas y SS' no se enganchan.

Este superyó medusante, me parece que se lo podrá señalar domo siendo lo que está activo en el universo de algunos psicóticos, es decir un universo en el cual el sujeto está literalmente medusado, es decir bajo la mirada de esa medusa que es su Otro; les recuerdo que bajo la mirada de la medusa un sujeto es petrificado, es decir que para toda la eternidad —ya no hay más tiempo, no hay diacronía— para toda la eternidad es coagulado, pierde la disposición del movimiento del lenguaje (langagier) o del movimiento corporal.

Se puede añadir a esto que el psicótico, piensen en el pequeño Dick en el Seminario II, es un ser —se podría decir— invisible, el pequeño Dick se puede decir que es verdaderamente invisible, se considera invisible en tanto que sería mirado desde todas partes,

Escuchen efectivamente por otra parte a ciertos esquizofrénicos que cualifican a esa mirada que llega de todas partes, son mirados por los animales, por todas las personas que cruzan en el subterráneo, por el sol, por las estrellas. Él problema es que esa mirada medusante, esa mirada que sería el superyó más feroz, el más arcaico que hay, qué no da la posibilidad de una palabra, dado que bajo la mirada del Otro dice: "Sé todo de ti, no tienes nada que decir, porque mi mirada funciona como ese saber absoluto", el sujeto no está ya en la dimensión de una suposición cualquiera en su relación al Otro,

Les haría remarcar, eso vale la pena incluso de ser señalado, es que esa mirada en el psicótico, en oposición al superyó que en el neurótico participa, en todo caso en la Traumdeutung, participa del Inconsciente, la censura es inconsciente en parte, y es debido a eso que Freud la ha aislado muy tardíamente, Les haría remarcar que Freud en principio aisló el superyó como tal en el psicótico en "Introducción al Narcisismo", y si leen ese texto, verán que esa presencia superyóica que aísla en el psicótico es una presencia mirante.

Está de un modo muy preciso en Freud, describe en el delirio de influencia o en esa instancia que es una instancia que vigila, que no cesa de observar, que no despega en absoluto el ojo, es una dimensión de una presencia que no aguarda una palabra del Otro, dado que pone al Otro, al psicótico, en posición, no de hablar, sino de mostrarse(se montrer), y esa es la dimensión monstruosa (monstrueuse) de la monstración (monstration)

Superyó fascinante, ¿cual es la diferencia entre el superyó fascinante y el superyó medusante ? Diría que el superyó fascinante, está limitado en el espacio y en el tiempo, es decir que el sujeto puede desprenderse de esa mirada fascinante, el sujeto, no es imposible que la quebrante en la temporalidad. Dicho esto, en el marco espacial, en el espacio, en la mirada fascinante, el sujeto es mirado desde un lugar que él ve, que es localizable.

Tomen el ejemplo del sueño de Irma que es comentado en el Seminario II, y bien, se puede decir que es esa mirada fascinante bajo la cual se descompone Freud cuando Irma boquiabierta le ofrece su garganta abierta, y se puede decir que esa boquiabierta le dice: "¡Mira...te miro...¡'' y bajo esa mirada que sale de esa boquiabierta, Freud durante todo un tiempo es el objeto de una fascinación de la cual se desprenderá —volveré sobre esto dentro de un momento, señalo justamente esto— por el hecho de que ese superyó fascinante, va a poder ser castrado por un cierto proceso, es decir que va a poder ser castrado, interrumpido y Freud podrá pasar a otra cosa.

Ahora lo que me he permitido llamar mirada anonadante, es porque el "Che vuoi?" me parece encarnar todavía una vez, esa dimensión de una presencia mirante, con la diferencia casi, de que no se trata de una mira da que sería visible para el sujeto, sino que en ese momento el sujeto seria mirado desde un lugar que él no conoce, no sabe desde donde es mirado, es una mirada que introduce al Otro como radicalmente invisible y es en esto que, si en la fascinación —punto importante, diría que en ningún caso Freud es sorprendido— está fascinado, no obstante no está sorprendido dado que lo que él ve es algo del orden de la contigüidad, es algo del orden de lo extraño no inquietante, demasiado familiar para que esté sorprendido . En el significante anonadante lo que anonada, es que allí efectivamente el sujeto es radicalmente sorprendido y esa sorpresa ocurre debido al hecho de que la especularidad, lo imaginario, estalla,

Ahora quisiera intentar prolongar esta dialéctica diacrónica por la cual se puede pasar as! de un superyó a otro con una cierta dialéctica del sujeto, e intentar rendir cuentas de una dialéctica topológica.

Si esas diferencias son efectivamente para mí aislables, ¿de qué modo rendir cuentes —en la medida en que la identificación por incorporación llamada primordial está en la raíz del superyó— de qué modo rendir cuentan de la dialéctica entre incorporación del significante del Nombre del Padre y metáfora paterna, metáfora del significante del Nombre del Padre..?

Efectivamente, estamos fundados en reconocer la incorporación como presidiendo el origen del superyó precoz. Esto es algo que Lacan nos ha habitando a comprender, es decir que se puede considerar que el niño por ejemplo en su forma más precoz, mientras que dirige al Otro esa demanda, la demanda de una otra presencia simbólica en ser reconocido, en fin del reconocimiento de una presencia; cuando el Otro en ese nivel es desfalleciente, en el nivel del reconocimiento simbólico, se puede decir que el niño suple a esa falta de satisfacción simbólica, a esa Versagung, que suple a esa deficiencia del don por la incorporación del objeta, es decir que sustituye a la satisfacción simbólica una satisfacción del orden de la necesidad (besoin), de la tendencia.

Vean también otra metáfora encarnando al superyó en el hecha de que es señalado por Spitz en el juego en que el niño ríe en el cambio con el adulto que se enmascara y desenmascara. El adulto se deseo máscara, el niño efectivamente se encuentra estallar de risa, jubila, y ese gozo, podemos comprenderlo ¿amo el descubrimiento del niño de que hay un más allá de la mirada que encarna la máscara, dado que la función de la máscara es encarnar la presencia de la mirada; pero si bajo esa máscara, cuando el adulto se desenmascara, se encuentra que hay una segunda máscara, entonces lo que aparece en el niño es algo del orden de la angustia, ¿y esa angustia por qué ?

Es que a él bruscamente le es revelado que más allá de la máscara, de hecho, desemboca en el hecho de que no hay más allá, y está entonces en presencia efectivamente de una mirada irreductible, frente a la cual no puede más que responder por ese proceso totalmente enigmático de la incorporación. Ven que se puede señalar en la incorporación tanto la incorporación de la palabra, ese muñón de palabra que va a ser el ancestro del superyó precoz, como la incorporación con toda verosimilitud de la mirada.

Vean todavía una imagen de esa superyó mirante en esa metáfora que ha sostenido Lacan del ciego y el paralítico, donde es efectivamente el ciego el verdadero amo yoico y superyóico del paralítico. En fin, no insisto más sobre ese punto.

Entonces, ¿de qué modo rendir cuentes ahora de la dialéctica entre incorporación y represión primaria ? Muy brevemente, pienso que se está tal vez fundado en señalar al menos tres incorporaciones: una incorporación pre-edípica, aquella que Freud señala en la cupla Bejahung/Ausatossung, incorporación que ha sido señalada por Melanie Kleinpor otra parte, cuando indica que el niño en la madre incorpora un significante del padre: el significante fálico.

Una incorporación edípica, que corresponde a la incorporación del padre omnipotente privador de la madre, y en fin, una incorporación que marcaría la resolución del complejo de Edipo, post-edípíca si se puede decir, que correspondería a la incorporación de ese padre que es el autor de haberlo hecho tan mal Estas incorporaciones tienen diferentes destinos y en todo caso, sus destinos —intentaría mostrarlos si tengo tiempo— es ser puntuadas cada una por una cierta represión originaria.

Ahora para rendir cuentes de un modo firme de una tal incorporación, creo que es necesario tomar las fuentes que tenemos, las primeras fuentes que tenemos sobre incorporación, que están en "Totem y Tabú", y he aquí un punto que quisiera hacer resaltar a propósito de Totem y Tabú, es el siguiente: en este libro, lo que es asombroso, es que haya sido el objeto de una excecración general, aún cuando haya sido al decir de Freud su libro preferido.

Y algo me ha retenido, es ¿qué? es lo que hace que las personas, si ustedes quieren, al menos como Levi-Strauss, hayan pasado de lado de tal modo la lectura de un libro como Totem y Tabú...? Es decir: ¿qué es lo que hace que alguien como Levi-Strauss haya sido conducido a hacer a Freud la crítica que ha hecho a Malinovski ..?, es decir que ha hecho de Totem y Tabú esa lectura que consiste en señalar que Freud no haría más que una teoría afectiva de lo sagrado, es decir que no habría, de acuerdo a Levi-Strauss, promoción del significante en Totem y Tabú. ,

Y entonces si nos interrogados lo que hace que el significante sea efectivamente bastante... si parece así efectivamente no evidentemente localizable, se puede señalar que la noción de ambivalencia que centra el trabajo de Freud, y bien, esa noción de ambivalencia efectivamente se presta a confusión, dado que Freud, en la ambivalencia opone groseramente cuplas afectivas, el amor, el odio, el horror, el interés, y en esa cupla efectivamente algo se presta a confusión porque en una lectura superficial se puede tener el sentimiento de que promueve, digamos, el dominio del afecto.

En verdad no es ese el caso, pero si se quieren estrechar las cosas más de cerca, sería necesario mostrar que sustituir a esa cupla ambivalente que Freud he señalado —creo que tendríamos interés en sustituir dos cuplas ambivalentes en tanto que hay dos series de constelaciones significantes que es necesario oponer, asociarlas y disociarlas. Entonces, ¿cuales son esas cuplas...?

Si quieren, pienso que en particular en el capítulo donde Freud habla del padre muerto, del difunto, opone en verdad el destino del padre muerto, en tanto que el padre muerto va a dar, si se puede decir, el ancestro, cuando los ritos son convenientemente conducidos, o en tanto que el padre muerto va a dar nacimiento al que vuelve (revenant), al demonio, al espectro. Entre el ancestro y el que vuelve, hay efectivamente una dialéctica muy particular, en la que intentaría mostrar más adelante que la noción de reversibilidad— con la cual hemos sido sensibilizados el año pasado en el Seminario— puede ayudarnos tal vez a comprender algo.

En el mito en todo caso, en la forma heroica del mito, algo nos es devuelto de esa dialéctica, de ese va-y-viene muy partícular que hay entre el ancestro y el espectro— que es este —son cosas que son referidas por Durkheim, por Frazer, por las tuestes de Freud, Spencer y Gillen (?)— y bien, el movimiento de va-y-viene que hay entre el espectro y el ancestro se manifiesta por ejemplo por el hecho de que: hay el padre muerto, en un primer tiempo el alma va a quedar aquí abajo, ella no quiere largarse, queda allí, se demora allí, y el por qué, es la cuestión que abordamos. 

Por qué? Ocurre que ella es maligna y peligrosa. Ese espectro no quiere largarse, se queda allí, hay toda una serie de ritos que lo incitan a que se una a la isla de los muertos, el más allá, y entonces, se nos cuenta —por ejemplo en Durkheim está escrito de un modo bastante bonito— que hay trayectos incesantes, así, es decir que el espectro está allí durante un tiempo, los ritos son realizados; él se las pica de la isla de los muertos, se queda aquí, realiza un segundo retorno, vuelve porque no le agrada la isla de los muertos, vuelve nuevamente a vagabundear, nuevamente son hechos los ritos, vuelve a partir por segunda vez; ocurre que vuelve una segunda vez y, en fin, si los ritos son ejecutados perfectamente, vuelve a partir por tercera y última vez a la isla de los muertos de donde no regresará.

Ven que hay una reversibilidad entre ese ancestro, ese significante del Nombre del Padre en tanto que asumiendo su función simbólica, y esa posibilidad de retorno en lo Real, y bajo una forma que ya no es aquella del significante, sino de un objeto que podemos calificar de objeto a, Entonces, ¿por qué debemos disociar dos cuplas ambivalentes?

Nos interesa porque el ancestro y el espectro, en torno a cala arco de ellos, hay dos movimientos ambivalentes que cada uno sostiene y que son comparables, pero que deben ser diferenciados. Cada uno de los dos, efectivamente hay una oposición ambivalente sobre cada uno de los dos en tanto que el ancestro sostiene... cada uno de los dos diría, a la vez encarna un interés y un movimiento de repulsión. Pero ese interés y esa repulsión son de una estructura totalmente diferente a causa de las diferencias de topología.

El ancestro diría, en el movimiento de interés o positivo que sostiene, el ancestro (los movimientos positivos son los sentimientos del orden de la veneración, del respeto, casi del éxtasis en una cierta comunión con él, y los sentimientos de repulsión son del orden del terror sagrado, son del orden del pavor sagrado, son del orden de lo que he calificado hace un momento como anonadamiento, el asombro más radical en cuanto ese más allá que es invocado —en la plegaria por ejemplo— si ocurre ese más allá de lo simbólico —mientras qué la plegaria parece invocar a ese más allá— aunque jamás ese más allá se manifieste en los re al, es necesario recordar, imaginar ese verso de Prevert: "Padre nuestro que estáis en los cielos...permanece ahí..;") y bien, es eso, porque si jamás llega a lo Real, viene a caer en lo Real, es la catástrofe, en fin la catástrofe... es por lo menos, si ustedes quieren, ese anonadamiento y ese mugido del "Che vuoi?".

El problema es que a la inversa, el movimiento ambivalente del espectro merece ser diferenciado dado que el interés que suscita, diría que es de curiosidad, de atracción como dicen algunos, una atracción malsana, vean la insistencia y las delicias que algunos parecen probar en ver los filmes de horror donde se trata ni más ni menos —muy tonta y débilmente— de poner en escena seres que retornan y espectros : ¿ cual es la delicia de tener angustias con la aprehensión de ese retorno de ese objeto?

Lo que quisiera hacerles remarcar, es que el asombro que suscita el encuentro del espectro, justamente no es un asombro porque es algo que en el fondo el sujeto se espera siempre reencontrar, no es un asombro, eso no tiene nada que ver con la Verbluffung, no es que carece de relación con ella, pero no es un asombro porque es algo del orden de la inquietante extrañara, de esa familiaridad que hace que —diría— que el su jeta no cese de esperarse el Ver retornar en lo Real, ver retornar en lo Real esa presencia que espera todo el tiempo ver manifestarse.

Y tal vez no sería necesario ver en otra cosa que en ese retorno, que el sujeto espera el hecho de que, si lo observan cuando están en una sala, muy a menudo no pueden impedirse el darse vueltas para ver lo que ocurriría, como si pudiera ocurrir o pasar algo, Porque efectivamente se puede pensar que esa presencia que está en lo Real no los olvida, dado que ella es inolvidable, ella no es del orden de lo que pare de ser reprimido (refoulé).

Entonces ven que la dimensión del espectro, del fantasma, es algo que sostiene una ambivalencia de otro orden que el terror sagrado y el anonadamiento, sino que sostiene algo del orden de la angustia y siendo el otro polo el interés, es algo que está próximo a la tentación. Freud por otra parte dice del "mana" en Totem y Tabú que tiene como el poder de invocar al sujeto de los deseos reprimidos e, invocándolos, resucitar esos deseos olvidados, es decir que la noción de tentación está allí presente. A partir de allí, vemos a ver que podemos hacer dos lecturas del "Che vuoi?".

Estas dos lecturas del "Che vuoi?", diría que se las puede hacer según el modo en el cual sobre el grato el punzón, que separa al sujeto del pequeño a —eso, es el caso del espectro— o qué es el sujeto quien se encuentra caer en posición de pequeño a debido al hecho del anonadamiento por el significante Verbluffung.

En esto se podría decir que el "Che vuoi?" encarna esa ambivalencia que no está explicitada en Freud, pero lo escrito gracias al punzón, debido al pequeño a, permite hacerlo jugar.

Puede o bien encarnar la angustia por aparición, —y observen que la primera vez que Lacan introduce el "Che vuoi?" es refiriéndose al "Diablo amoroso" de Cazotte donde se manifiesta como una a parición, como esa bestia mugiente, y que va a funcionar como tentador—, la otra función del "Che vuoi?", es aquella efectivamente por la cual eso sería, no la angustia que prevalece, sino el anonadamiento por el significante que Freud califica de significante de "alto valor psíquico", el significante de la Verbluffung.

Ahora Freud, Si ustedes quieren, que es muy interesante si se lo lee punta por punto —me permito hacerlo durante cinco minutos— Freud, debido a que no distinguió muy netamente eses dos categorías —no tiene a su disposición el objeto pequeño a tal vez, ni aquel de lo Real— Freud está muy indeciso en la interpretación que da del temor (crainte) a la muerte, como una agresividad reprimida que sería proyectada.

Lo que se puede ver no obstante, es que no está satisfecho con el término "proyección" que emplea, y lo que no le satisface en el término "proyección" es totalmente perceptible. Si ustedes quieren he aquí lo que escribe: esta proyección enigmática, esta proversión hacia afuera de una percepción interna dice, y dice esto: en condiciones todavía insuficientemente elucidadas, nuestras percepciones internas de nuestros procesos intelectuales y afectivos —es totalmente enigmático en Freud esa noción de percepción interna de procesos intelectuales y afectivos— son como percepciones sensoriales proyectadas hacia afuera. Percepciones sensoriales, ven allí que la dimensión lacaniana de lo Real es promovida por Freud a la dimensión de un retorno sensorial de lo Real.

A propósito de esta percepción interna de lo que sería sensorial, recordemos lo que Freud escribe cuatro páginas después, es en la página donde él plantea que es sobre el terreno de la ambivalencía afectiva que la consciencia moral se inscribe, he aquí lo que escribe: "la consciencia moral es la percepción interna de la preclusión (forclusion) de ciertos deseos que experimentamos". El dice bien preclusión, es decir "Verwerfung". Entonces allí creo que se puede dar crédito a Freud cuando emplea el término "Verwerfung" y no "Verdraganng", que sabe lo que hace, incluso si está un poco indeciso con ese pequeño macho cabrío (bouquin), y que es necesario tomar al pie de la letra el hecho de que utiliza allí el término de "Verwerfung".

Sin embargo se puede, nada nos impide hacerlo, ver en la evolución del pensamiento de Freud, ver siete años más tarde en "La denegación", de qué modo retama el término "Verwerfung", En "La denegación" en que trata igualmente de la incorporación del destino del padre, tiene para calificar la presencia de lo que no ha podido tocar en suerte a la incorporación positiva, a la "Bejahung", tiene para calificar el destino de lo que no ha sido "Bejahung", de lo que no ha tocado en suerte a la simbolización.

Hay diferentes términos: el término que ha sido retenido por Lacan es este de "Ausstossung" que ha sido traducido por expulsión(expulsión), rechazo (rejet), y hay otro término que me parece vale la pena que sea retenido, e interesante, que es el término "Werfen", es decir que no emplea ya el término "Verwerfung", emplea "Werfen", es decir lo que me parece importante es que suprimiendo el prefijo "Ver" que en "Verwerfung" califica un rechazo con esa connotación de imposibilidad de retorno, es decir algo del orden de lo irremediable, con la noción de lo que es "Werfen", hay efectivamente una noción de exclusión radical, pero la imposibilidad de retorno no está excluida radicalmente, es decir que una reversibilidad no es imposible, eso no quiere decir que vaya a realizarse así como así, sino que ella no es imposible.

Entonces ven que llego al pensamiento, que uno puede decir que lo que era del orden de esa percepción interna, de la cual habla Freud, de los deseos que han sido "Verwerfung" o que han sido "Werfen"; y bien, podemos indicar allí la noción de lo que del padre incorporado no ha podido ser enteramente incorporable, y la noción de ese desecho, de ese resto, dado que todo del padre no ha sido incorporable, hay un desecho.

Es necesario sin duda corregir el texto de la Verneinung, donde Freud parece, para calificar a la vez lo que es introyectado y lo que es expulsado, Freud toma el partido de decir, como si hubiera una posición antecedente del sujeto: esto lo pongo en Lo adentro bueno (bon dedans) y esto lo pongo en lo afuera malo (mal dehors), como si preexistiera una elección. Pareciera que estamos antes bien autorizados a pensar que no hay dos "esto",sino que no hay más que uno sólo y que el sujeto incorpora, y que se encuentra que algo se pierde (déchoit) de esa incorporación.

Ahora, antes de intentar hablar de... de pasar a otra cosa, para fijar las ideas si quieren" quisiera recordar que el sueño de Irma y el comentario que de él da Lacan, ofrecen la posibilidad de situar esos dos reales que intento situar, es decir ese real que encarnaría el ancestro como siendo lo que está más allá y que no se manifiesta al sujeto, Y este real que es del orden de esto que se manifiesta por el sesgo del que vuelve (du revenant).

X.... (en la sala): ...(inaudible)...


A. DIDIER-WEIL: Si, se podría seguramente mostrar en relación a lo que usted dice, tal vez que el drama particular del psicótico es éste de no acceder en el fondo al inconsciente, es decir de ser fundamentalmente aquel que sería consciente del hecho de no haber llegado a reprimir, y por lo que su universo estaría poblado únicamente, efectivamente, por algo del orden de la Verwerfung.

Se podría pensar que la consciencia del neurótico, que no es una consciencia, sino una mala consciencia, es una mala consciencia en esto: que ella es el producto de un mal inconsciente, que no llaga del todo a simbolizar, y es este resto en el fondo quien despierta, quien nos impide o quien nos provoca insomnios, o quien nos impide reprimir más adelante.

Para retomar y concretizar un poco lo que decía, se puede ver en el sueño de Irma, señalar los diferentes tiempos que han sido dichos allí;. Primer tiempo en el sueño de Irma, se puede decir que Freud esta fascinado, angustiado por la mirada que se posa sobre él. El propio Freud, sin duda porque es él, es quien no responde a ese real —así ha sido marcado ya— despertándose, ni haciendo un sueño del deseo sexual, el propio Freud; es que esa angustia, se podría decir esa fascinación, va a dejar lugar al anonadamiento por lo que probablemente se puede decir que ha habido una castración de la mirada fascinante que está sobre él, castración que va a ser operada justamente por la activación de un más allá —más allá del principio del placer— y ese anonadamiento que va a suceder a la angustia, diría que se introduce según la dialéctica del chiste: anonadamiento y luz.

Es decir que Freud va a hacer una suerte de chiste, es decir que va a articular ese significante S(A)(SIMBOLO) por la puesta en juego finalmente de esa presencia que está en él cuando todo está perdido, dado que bajo el efecto de ese Real horrible y angustiante que se muestra en él, él se disuelve, todo se desvanece y en el momento en que todo se desvanece, y bien, no encuentra más que algo que se sostiene bien, algo responde "presenté..." y responde en la ocación ''trimetilamina'', y responde "presente", como lo he demostrado hace unos momentos en la dialéctica, luego de la venida inesperada de ese anonadamiento del "Che vuoi...?". Se podría decir que ese más allá sólo ha podido responder a la acción disolvente del pequeño "a" en lo Real en tanto que ese más allá es lo Real mismo del inconsciente.

Sé que esta noción, he hablado de ella con algunos amigos quienes la encuentran criticables tal vez puede ser, es tal vez un poco sumariamente dicho oponer dos reales que mantendrían entre ellos una reversibilidad, en fin, lo importante es que en todo caso el sueño de Irma que todos conocemos nos permite fijar las cosas del modo siguiente: esos dos reales están :particularmente presentes en el sueño mismo.

En el texto del sueño, hay la garganta de Irma, disolución de Freud, hiancia de la garganta de Irma y, en un segando tiempo que no está en el sueño pero que está en una pequeña nota al pie de página —hay muy probablemente una función topológica de la nota— y bien, ese segando real corresponde a una segunda hiancia que Freud nos indica como el relevo de su principio del placer que está disuelto, y esa segunda hiancia es aquella que resurge en el ombligo del sueño donde en su respuesta a Marcel Ritter Lacan ha reconocido esa dimensión de lo Unerkanate, de lo imposible de reconocer, de la represión originaria. Esas dos hiancias que están en el sueño de Irma, y bien de esa segunda hiancia, brotaba esa "trimetilamina" en esa relación con el primer real.

Entonces para terminar —dado que es más tarde de lo que pensaba— voy ahora a intentar... allí se trata de elucubraciones, debo decir que es algo que abordo con mucha humildad, pero me parece que no es imposible intentar rendir cuentas —con las ideas que nos han aportado la noción de torsión de toro del seminario del año pasado— de esas dos hiancias, de esos dos reales, no es tal vez imposible rendir cuenta de ellos topológicamente.

Debo decir que esa posibilidad efectivamente me apareció el año pasado con la ayuda de Contardo Caligaris, soy efectivamente bastante tímido en su manejo para hablar de eso de un modo sostenido, pero en fin, el doctor Lacan no me desanimó completamente de intentar hacerlo, entonces les someto lo que eso va a dar.

Por hoy entonces, contento con dibujar muy sucintamente lo que lo representaría,.. si ustedes quieren, helo aquí, voy a hacerles circular eso, son dos toros —he usado calcetines— dos toros, uno que representaría ese mítico "adentro bueno", otro el mítico "afuera malo", en el cual me he permitido hacer dos agujeros y me he permitido crear una costura, una costura que está allí (ver esquema), ella está allí —es muy mala—; el toro Auestossong Werfong, dado que el problema es que estoy por intentar hablar de un real que no sería el Real digamos en el cual estamos acostumbrados a reconocer las causas de una preclusión irreversible, se trata de ver en qué algo de la preclusión o de lo Werfung sería reversible.

Helo aquí, este "afuera malo", este "adentro bueno", la torsión, verán —voy a hacerles circular eso, ya está nuevamente aquí— ven que en verde he dibujado lo que sería un agujero simbólico en lo Real, en rojo el agujero real en lo Simbólico, y verán que si se entretienen manipulando ambos toros, cuya particularidad es estar separados y ligados al mismo tiempo por dos agujeros en los cuales me he permitido metaforizar la ligazón por una costura, al proceder a la torsión invaginando por el agujero puesto en común el toro del "afuera malo" en el del "adentro bueno", se darán cuenta que luego de la torsión los dos agujeros del principio se reencuentran no ya abiertos uno en otro: articulación en la que se soportaría tal vez el superyó arcaico, es un sostén provisorio que me doy—, sino separados uno de otro por la torsión que, adecuando el agujero real en el agujero simbólico, podría metaforizar esta nueva articulación en la cual se soportaría el segundo superyó, que así substituiría al primer superyó debido pues a una represión originaria del significante fálico, represión de la cual la torsión sería el soporte y que permitíría pasar de ese primer superyó arcaico al segundo.

Tomo allí el ejemplo del pasaje entre el primer y el segundo superyó, es decir que el segundo superyó encarnaría eso que queda de lo real del primer superyó luego de la simbolización.

Lo real subsiste, pero de un modo más simbolizable, en fin más articulado, y se podría tal vez — debo decir que balbuceo totalmente en este punto— se podría tal vez con el tercer superyó continuar la operación es decir ir hasta el punto de reducción última de lo Real, ver hasta dónde la represión originaria pudo llegar a escodar en lo Real, a articularlo. No estoy allí. Entonces voy a pasarles ese calcetín, verán si eso les puede... 

Bueno, voy a concluir lo más rápidamente posible con algunas consideraciones sobre el significante del Nombre del Padre, Quisiera recordarles que antes que Lacan haya introducido el problema de la metáfora del Nombre del Padre en el seminario sobre "Las formaciones del Inconsciente", lo introdujo en una reflexión sobre la función del aburrimiento (ennui),

Eso me pareció totalmente penetrante, y en el punto en que estoy se me ocurrió que el aburrimiento se podría articular en relación a lo que intento decir hoy; que el aburrimiento en el fondo es lo que se produce cuando un sujeto ya no es apto para la sorpresa, para el asombro, hablo siempre del asombro en el sentido fuerte, en el sentido de la "Verbluffang", del anonadamiento.

Sin ir tan lejos, observen a los niños en los cuales el relanzamiento del deseo es incesantemente articulado por el hecho de que no conocen el aburrimiento en absoluto: todo los asombra. ¿Qué es lo que hace que un sujeto pueda perder la aptitud para el asombro, para ser sorprendido, y conocer el aburrimiento ?

En el aburrimiento diría, lo que nos ocurre es que accedemos a una percepción dolorosa de la repetición, la repetición se da en nosotros bajo el sesgo de lo monótono y por esa dimensión de lo monótono, lo que se produce, si piensan bien en eso, verán que eso coincide con algo —me excuso de ir un poco rápido, pero creo que se lo puede decir al menos eso corresponde con algo del orden de la usura (usure) de la metáfora paterna.

Las metáforas se gastan (s'usent): observen un chiste, produce efecto por un tiempo, un chiste se gastats'use; una vez gastado, efectivamente él es monótono. Diría que el desgaste(usure) de la metáfora, e] efecto, el efecto de ese desgaste y ese desgaste se produce justamente bajo el efecto del impacto de esos significantes que persisten en lo Real y que son corrosivos para la metáfora, ese desgaste (usure), diría que él está ligado a la aparición del desecho en nuestro universo

Sin ir tan lejos, observen por ejemplo un síntoma, el caso que les citaba hace un momento, el olvido de Freud de la palabra Signorell Freud no logró metaforizar el significante de alta intensidad psíquica "Herr", el señor, y no habiendo llagado a simbolizarlo ¿qué es lo que ocurre ?.

Ocurre que lo que le queda, son desechos, y desechos metonímicos dado que la metonimia, es algo del orden del desecho, de la contigüidad, y es algo que esencialmente no sorprende, nada menos sorprendente que la contigüidad, en la medida en que reenvío de un otro a un otro, a un otro que no se escribe jamás con una mayúscula,

La usura de la metáfora, pueden retener que ella está ligada a la aparición en nuestro universo del desecho, que ese desecho sea del orden subjetivo con lo que se llama la culpabilidad o el pecado, o que ese desecho sea incluso la aparición de ese desecho que es nuestro propio cuerpo en la medida en que a nuestro cuerpo en la perspectiva de ese aburrimiento o de esa monotonía, lo que le ocurre, es que puede ponerse a veces a estar diría, sometido a una ley que sería la ley exclusiva de lo Real, quiero decir la ley de la gravedad.

Quiero decir con eso que, mientras nuestro cuerpo se ponga a manifestarse por el hecho de que él pesa, porque no estaría sometido más que a la ley de la gravedad; y bien, ven allí la acentuación de la función de ese desecho que es nuestro cuerpo, totalmente opuesta si quieren, cuando el cuerpo está sometido a ese otro Real que es éste del significante que lo aligera, la que hace que vean a algunas personas caminar por la calle como si no pesaran, que parecen ser como una pluma, cualquiera sea su peso, es algo de esa naturaleza.

Y se puede decir que ese desecho que es el cuerpo cuando se pone a pesar, y bien, podemos oponerlo a lo que ocurre al cuerpo cuando bruscamente se aligera, se aligera por ejemplo en la fiesta o en la comida totémica o muy simplemente en el amor, en el flechazo, el rayo anonadante, lo que representa para un hombre ese significante de alta intensidad psíquica que es la mujer, ese significante anonadante, es necesario reconocer que tiene el poder, suscitando el amor — suscitando el amor, además el término de mujer fatal nos hace sentir tal vez que por esa fatalidad, lo que el hombre encuentra de fatal, es algo del orden del significante del Nombre del Padre— y bien, ¿qué es lo que ocurre cuando se pierde la cabeza en el amor o en el cuerpo?: es que ustedes se vuelven de tal modo ligeros o aligerados que en el límite, como el maníaco, pierden vuestro lastre, y devienen locos, ya no pesan nada, pierden el cuerpo, la cabeza

Y entonces lo que quería señalarles, es que esa consunción o esa consumación del resto que es esta consumación del cuerpo cuando él ya no pesa, y bien, observen que justamente en la comida totémica o en las fiestas que son estudiadas en las sociedades mágicas, los restos, correlativamente a la incorporación del padre, hay esa ceremonia —lo que ha sido retenido por Freud— que consiste en quemar los restos.

Todo lo que es del orden del desecho, del moho, es apilado durante el tiempo de la vida profana y quemado con la más grande precaución en el tiempo de la comida totémica.

Y creo que es algo que nos permitiría articular una cuestión que Freud plantea sin ir más lejos, él se pregunta qué es lo que hace que periódicamente viva la amenaza —habla del hombre totémicola amenaza de la desaparición en él de la fuerza del padre que ha sido incorporada. Plantea esta cuestión, señala que es debido al hecho de esa amenaza de desaparición que la incorporación debe tener lugar, sin plantear efectivamente la cuestión: ¿qué es lo que procede a esta degeneración —si se puede decir— de la potencia paterna incorporada ?

Concluiría allí recordándoles que Freud ha escrito "Tótem y Tabú" en el marco, esa búsqueda del significante del Nombre del Padre que es "Tótem y Tabú", lo ha escrito en el marco de su diátriba con Jung, y lo ha escrito para romper con Jung y para romper con lo que llama la religión aria Y a Jung que se planteaba la cuestión de la degeneración de la energía vital de los alemánes, de la raza alemana —no voy a tener tiempo para ir mucho más lejos— pero a Jung que se planteaba esa cuestión, Freud responde en parte, como puede, en ese texto.

Lo que es interesante es ver la forma en la cual Jung plantea el problema, Jung se dice cuando el nacional-socialismo despunta, la cuestión que plantea, es una cuestión de una ingenuidad extraordinaria, es una cuestión que es tanto más sorprendente cuanto que ella ha sido planteada en un congreso de lenguas romances por un analista que pensaba hacer el reproche más mordaz que fuera posible a la enseñanza de Lacan; Jung se plantea la cuestión siguiente, que es: ¿pero antes de la explosión de esa energía extraordinaria que manifiesta en nacional-socialismo, dónde estaba esa energía inaudita? El plantea allí un problema, no de topología, si no prácticamente de topografía, es decir que él se dice: si eso aparece, es que seguramente debía de estar en alguna parte,

Es de un modo absoluto la teoría de los psicoanalistas que promueven el afecto al rango de significante y que os dicen: cuando un afecta aparece, es necesario seguramente que antes de aparecer haya estado en alguna parte, debía estar en alguna parte, eso no nace de la nada.

Entonces a Jung que plantea esa cuestión, y efectivamente ustedes sienten que lo que está en cuestión para Jung en esa senda, es en el fondo el drama que representa para todo individuo el hecho de que sea el mismo padre, el mismo padre muerto quien esté en el origen a la vez del significante del Nombre 'del Padre y a la vez del superyó, de ese superyó persecutorio, casi melancólico, dado que la incorporación en el fondo que hace más del padre, el duelo que hacemos del padre en tanto que es o que sería ese individuo inacabado que por habernos hecho mejor que eso, es un duelo imposible que linda con la melancolía.

Es necesario vivirlo, es necesario hacerlo, pero se concibe que eso no sea fácil, para no decir imposible, y se concibe que en la religión totémica lo que ocurre, es que el significante sabe de entrada lo que ha incorporado: es el padre, Digo eso porque es necesario deslindarlo de las religiones digamos de posesión. En las religiones de posesión o chamánicas, el sujeto es poseído por un espíritu, no sabe cual, no es más que en un tiempo ulterior que la divinidad va a nombrarse y declamar sus insignias.

Pues no va de suyo el saber cual es el padre incorporado, y efectivamente la doctrina de Jung muestra que eso no va de suyo, dado que el padre que ha sido incorporado, y bien, eso, no va de suyo que hubiera sido necesario esperar efectivamente los descubrimientos de Chamberlain para haber situado eso del lado de las indias.

En conclusión terminaría diciendo esto, es que en el fondo la metáfora paterna tiene por función sostener una antinomia, que es aquella que consiste en suscitar ese exceso de energía del cual habla Jung; del cual hablan todas las personas que están angustiadas por la noción de una decadencia, de una pérdida energética, que consiste en suscitar un exceso de energía pulsional que desborda toda palabra, toda nominación —es un poco el mana del cual nos habla Lévi-Strauss— y al mismo tiempo que consiste en no ceder a ese movimiento de una fuerza vital que quisiera emanciparse, no pertenecer más que a sí misma, en la frescura de una inocencia recuperada.

El significante del Nombre del Padre funda el excedente pulsional en tanto que no cediendo al hecho que lo funda y, si cede, vemos la emancipación de esas fuerzas de vida de las cuales Jung hace la apología, de las cuales los psicóticos hacen la experiencia que conocemos —Artaud por ejemplo, que toda su vida evoca la presencia de fuerzas vitales que lo codeaban, con la nostalgia de no estar poseído por ellas como ocurría en el teatro antiguo, dado que esas fuerzas, tiene consciencia de ellas, el saber, pero no puede articularlas— cuando no cede, puede ocurrir que el sujeto alcance conforme al grato que es también la forma en la cual un "parl'être" puede trabajar, para utilizar el efecto de la insistencia de ese exceso puntuándolo sobre el mismo punto desde donde en él insiste ese exceso, mientras ese exceso nacido en la falta de significante acepta, vuelve sobre el mismo y procede a la nominación, a la metaforización pues de ese significante siempre nuevo por el hecho de no cesar por no encontrar el punto desde donde insiste.

Es en suma, una de las grandes lecciónes, uno de los grandes ejemplos que podemos retener de Freud o Lacan. Pero para tomar ejemplos del hecho de proferir enunciados de los cuales la consistencia no ha de ser concedida por la consciencia, no ha de ser concedida por el cuidado de la elaboración secundaria de contradecirse, sino por aquel de no desdecirse, Y efectivamente ¿qué devendría nuestro trabajo si fuera endurecido por un superyó previniente(prémunissant) de la función del asombro ?

Ya está bien...¡

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